La comarca se coloca entre los principales productores en el país, con concursos que reconocen su excelencia
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La leche ha sido considerada a lo largo de la historia un alimento esencial en la mesa de millones de familias. En México, su consumo sigue teniendo un lugar privilegiado dentro de la dieta, no solo por su valor nutricional, sino también por la importancia cultural que guarda en el campo y en la vida cotidiana. Sin embargo, detrás del vaso de leche que llega a las mesas mexicanas, existe todo un sistema productivo que se sostiene en gran parte gracias al trabajo de los ganaderos del país, entre ellos, los chiapanecos.
“Siento que no hay mejor alimento que la leche, es un alimento que ha estado en muchas culturas, no solo por siglos, es el mejor alimento que Dios nos ha dado, que la naturaleza nos ha dado este precioso animal que es la vaca lechera”, afirmó Alfredo Pedrero, un ganadero que desde hace décadas se ha dedicado a la producción láctea en la entidad.
El testimonio de Pedrero refleja no solo la pasión por el oficio, sino también el reconocimiento de la leche como un alimento completo. En México, según datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), el consumo per cápita ronda los 120 litros al año, cifra que,aunque se ha mantenido estable en los últimos años, aún está por debajo de la recomendación de organismos internacionales de 180 litros por persona.
La producción, sin embargo, sigue siendo uno de los motores del sector agropecuario nacional. México ocupa el décimo lugar a nivel mundial en producción de leche, con más de 13 mil millones de litros al año. Y dentro de ese panorama, Chiapas se destaca como uno de los estados clave.
Alfredo Pedrero explica que la producción lechera está profundamente enraizada en la identidad rural chiapaneca.
“Todos los municipios hay excelentes lecheros. La producción de leche siempre ha sido parte de la cultura lechera o ranchera que tenemos acá. La mayoría de rancheros tenemos doble propósito: ordeñamos las vacas y entregamos leche”.
En efecto, municipios como Ocozocoautla, Tapachula y Pijijiapan concentran importantes cuencas lecheras. En estas regiones no solo se produce leche de manera tradicional, sino que también se impulsan ferias y concursos que celebran la calidad del ganado.
Uno de los eventos más representativos es el Concurso Estatal de la Vaca Lechera, iniciado en 1998 como un espacio para reconocer la excelencia en la producción bovina.
Alfredo Pedrero recordó aquel origen:
“El concurso comenzó en 1998, cuando un grupo de ganaderos estaban buscando cuál era la vaca que daba más leche, mostrando la excelencia lechera de nuestros animales y pronto, en el año 2000, Ocozocoautla fue decretada como la sede del concurso estatal de la vaca lechera”.
Desde entonces, este certamen se ha convertido en una tradición que no solo enaltece a los ganaderos locales, sino que también visibiliza el esfuerzo de mantener prácticas sustentables y de calidad en la producción.
La ganadería lechera chiapaneca, además de aportar significativamente a la economía del estado, mantiene vivo un modelo productivo que combina el conocimiento tradicional con la innovación tecnológica. Muchas familias dependen de esta actividad que, pese a los retos como el alza en los costos de insumos y la competencia con la leche importada, sigue firme en su propósito, llevar un producto fresco y de calidad a los hogares.
México enfrenta desafíos en materia de producción y consumo, mientras algunos sectores aún no logran cubrir la demanda interna, la importación de leche en polvo y derivados continúa siendo una alternativa para satisfacer el mercado. Sin embargo, estados como Chiapas marcan la diferencia al ofrecer un producto que no solo nutre, sino que preserva una tradición.











































