La presión de operadores no regulados eleva riesgos, reduce ingresos y amenaza la sostenibilidad del turismo en el Cañón
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En el Cañón del Sumidero, la competitividad turística enfrenta un reto creciente por la proliferación de grupos de lancheros que operan fuera de la regulación oficial. La cooperativa Nandambúa denunció que estas prácticas, que incluyen la reducción de tarifas y la elusión de controles, distorsionan el mercado y afectan a los operadores formales. Según datos de la Secretaría de Turismo de Chiapas, el Cañón recibe al año más de 650 mil visitantes, lo que genera una derrama económica superior a 120 millones de pesos.
El integrante de la cooperativa, Asunción López Martínez, explicó que mientras su organización mantiene tarifas de 240 pesos por recorrido, otros grupos cobran apenas 180, lo que ocasiona una brecha difícil de igualar sin comprometer la calidad del servicio. La desigualdad se acentuó con la pandemia, algunas cooperativas fueron suspendidas de manera temporal, mientras que otras recibieron permisos para operar y captaron la mayor parte de los turistas.
El control de acceso mediante brazaletes ha sido otro punto crítico. Las cooperativas reguladas deben someterse a inspecciones estrictas en casetas de vigilancia, mientras que ciertos operadores irregulares omiten esta práctica. Datos de la Secretaría de Turismo señalaron que 87 por ciento de los recorridos inspeccionados cumplen con el uso obligatorio de brazaletes, lo que deja un margen del 13 por ciento de operaciones fuera de norma, lo cual representa riesgos para la seguridad y la integridad de los visitantes.
El impacto económico también es significativo, las cooperativas formales reportaron un promedio de 45 recorridos diarios durante temporada alta, mientras que las agrupaciones irregulares realizan hasta 60 recorridos con menor gasto operativo. Esto afecta no solo a las ganancias de los operadores legales, sino también al pago de impuestos y a la sostenibilidad de los servicios turísticos oficiales, que representan el 65 por ciento de la oferta de recorridos del Cañón, según registros de la Secretaría de Finanzas de Chiapas.
Frente a este panorama, las cooperativas exigieron una intervención más firme de las autoridades estatales y municipales, que garantice un terreno parejo y evite la competencia desleal. La expectativa es que, con una regulación efectiva, los visitantes disfruten de recorridos seguros y de calidad, mientras se protege la economía local y se asegura que los recursos generados beneficien a quienes cumplen con las normas.











































