Entre sus exigencias se encuentran seguridad, justicia por hechos pasados y el cese de incursiones en zonas comunales
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En el contexto del aniversario luctuoso de Emiliano Zapata, la comunidad indígena tsotsil de Bienes Comunales Casa del Pueblo en Venustiano Carranza reactivó su exigencia de diálogo directo con autoridades estatales y federales, al considerar que los conflictos agrarios en la región se han prolongado sin una ruta clara de solución.
A partir de acuerdos internos como el sostenido en agosto de 2022 sobre el uso de cuatro mil hectáreas, la comunidad insistió en que cualquier intervención externa debe respetar las decisiones colectivas tomadas en asamblea, lo que generó el debate en torno a la autonomía indígena. Bajo este escenario, más del 60 por ciento de los conflictos agrarios activos en Chiapas involucra territorios de propiedad social, lo que dimensiona la complejidad del problema.
En la dinámica del conflicto, la presencia de grupos armados y disputas históricas ha profundizado la incertidumbre, en particular en zonas donde se han documentado hostigamientos e incursiones. De acuerdo con estimaciones sobre seguridad rural, al menos el 45 por ciento de las comunidades con conflictos agrarios reportó algún tipo de presión vinculada a la disputa por la tierra, lo que incrementó el riesgo de nuevos enfrentamientos.
Mientras la comunidad señaló intentos de despojo que abarcan miles de hectáreas, incluyendo áreas afectadas por brecheos territoriales, el conflicto tomó una dimensión que rebasó lo local. En la comarca, cerca del 70 por ciento del territorio se encuentra bajo régimen ejidal o comunal, lo que vuelve más sensibles este tipo de disputas cuando convergen intereses agrarios y de seguridad.
En la medida en que las exigencias incluyen justicia por hechos históricos, el cese de incursiones armadas y el fin de prácticas como el robo de ganado, la comunidad planteó una agenda que combina memoria, territorio y seguridad. Con más de 200 conflictos agrarios registrados en el estado en los últimos años, la insistencia en una mesa de diálogo busca evitar que la confrontación escale y se prolongue en la región.











































