La insuficiencia de recursos ha derivado en la cancelación de cirugías, retraso en consultas y fallas en estudios diagnósticos
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Ciudad Salud, en Tapachula, la atención médica se sostiene bajo un margen cada vez más estrecho, marcado por la falta de medicamentos e insumos que alcanza niveles críticos. Personal de salud puntualizó que el desabasto llega hasta el 60 por ciento en algunos servicios, una condición que transforma la operación hospitalaria en un ejercicio de contención más que de resolución, donde la capacidad de respuesta se ve limitada desde lo más básico.
El impacto de esta carencia se traslada a los pacientes, con cirugías suspendidas, consultas reprogramadas y estudios que no pueden realizarse por fallas en equipos o ausencia de materiales. En Chiapas, cifras de la Secretaría de Salud indicaron que más del 35 por ciento de las unidades médicas presentaron algún tipo de interrupción en servicios por falta de insumos, lo que confirmó que el problema rebasa un solo hospital y se extiende a distintas regiones.
Dentro de los hospitales de alta especialidad, donde se concentraron los casos más complejos, la situación adquirió otra dimensión, dado que la ausencia de medicamentos no solo retrasó tratamientos, también condicionó diagnósticos y limitó alternativas terapéuticas. Registros oficiales señalaron que en el estado más del 40 por ciento de los equipos médicos especializados presentaron fallas recurrentes o están fuera de operación, lo que agrava la saturación en unidades que ya operan al límite.
A este escenario se sumó la presión sobre el personal médico, que enfrenta el reclamo directo de la población sin contar con herramientas suficientes para responder. En la comarca, más del 70 por ciento de la población depende de servicios públicos de salud, lo que incrementa la demanda en hospitales que, de acuerdo con reportes institucionales, operan con un déficit cercano al 30 por ciento en recursos humanos.
La crisis dejó ver una brecha persistente entre la cobertura prometida y la atención real que reciben los pacientes, en un sistema donde la falta de presupuesto impacta tanto en infraestructura como en insumos esenciales. Sin ajustes de fondo, el desabasto condicionará la calidad del servicio, convirtiendo el acceso a la salud en un proceso incierto para miles de personas que dependen de estas unidades.











































