Empresarios tapachultecos enfrentan incrementos considerables en recibos de luz debido al uso excesivo de sistemas de ventilación
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Las altas temperaturas registradas en Tapachula comenzaron a traducirse en un nuevo problema para el sector comercial, donde el gasto por consumo eléctrico ya supera por mucho lo previsto a inicios de año. La combinación entre temperaturas mayores a los 36 grados y sensaciones térmicas arriba de los 40 obligó a negocios de distintos giros a mantener encendidos durante toda la jornada aires acondicionados y sistemas de ventilación para evitar la caída de clientes.
Comerciantes de Tapachula aseguaron que el calor extremo modificó los hábitos de consumo y redujo la permanencia de personas en establecimientos sin climatización adecuada. Para muchos negocios pequeños y medianos, mantener condiciones soportables dentro de los locales ya forma parte de los costos indispensables para sostener ventas mínimas durante la temporada.
Datos de la Comisión Federal de Electricidad indicaron que Chiapas registró incrementos importantes de demanda energética durante los meses de calor intenso, sobre todo en municipios de la Costa. Informes meteorológicos también ubicaron a Tapachula entre las ciudades más calurosas del sur-sureste durante la presente temporada. A ello se suma que el consumo eléctrico comercial en la región ha llegado a duplicarse en periodos de temperaturas extremas, mientras que más del 60 por ciento de los establecimientos formales utilizan sistemas permanentes de climatización en horarios continuos.
El presidente de la Asociación de Comerciantes Establecidos y Propietarios de Inmuebles de Tapachula, José Elmer Aquiahuatl Herrera, señaló que muchos negocios enfrentan pagos que alcanzan el doble o casi el triple respecto a meses anteriores. La presión financiera ocurrió además en un contexto marcado por bajas ventas y aumentos acumulados en otros servicios e insumos que afectan la operatividad diaria del comercio local.
Las olas de calor también comenzaron a modificar la dinámica urbana y comercial de Tapachula, donde las actividades económicas dependen cada vez más del consumo energético para sostener operaciones básicas. El encendido de ventiladores y climas dejó de ser una comodidad para convertirse en una herramienta de supervivencia comercial frente a jornadas que, por momentos, vuelven casi imposible permanecer dentro de espacios cerrados sin ventilación artificial.











































