Suman miles de contagios que ponen en riesgo no solo la economía pecuaria, también a mascotas y fauna silvestre
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
La emergencia comenzó el 21 de noviembre de 2024. Desde entonces, la dispersión del parásito ha sido constante. Según cifras oficiales, al corte de este mes de mayo, la entidad registra una acumulación crítica de casos.
La emergencia por el Gusano Barrenador del Ganado en Chiapas ha escalado a niveles críticos. Lo que inició como un brote controlado a finales de 2024, se ha transformado en una estadística alarmante que hoy suma seis mil 674 casos acumulados en todo el estado.
La distribución de la plaga no es uniforme, pero sí agresiva. El mapa de contagios sitúa a la zona Costa y la Selva como los principales focos rojos: Tapachula lidera la incidencia con 594 casos, seguido por Ocosingo con 554, Tonalá con 348 y Benemérito de las Américas con 275.
“Para estas fechas ¡ ya tenemos seis mil 664 casos acumulados, con corte al 9 de mayo”.
Aunque el ganado bovino es el más afectado, la plaga no discrimina. Al ser una enfermedad que ataca a cualquier animal de sangre caliente, un nuevo foco de preocupación ha surgido en las zonas urbanas y rurales: los perros, especialmente aquellos en situación de calle.
“En Chiapas la principal especie es el bovino y le sigue también los perros que se han convertido en una especie muy susceptible”.
El factor determinante en esta explosión de casos es, sin duda, el clima. Las actuales olas de calor que azotan a la entidad no solo afectan el bienestar de los animales, sino que benefician directamente al parásito. El médico veterinario encargado de SENASICA explicó que las temperaturas altas acortan el ciclo biológico de la mosca, que normalmente es de 21 a 25 días, permitiendo que las larvas se desarrollen y se conviertan en nuevas moscas con mucha mayor rapidez.
La capacidad reproductiva es letal, una sola mosca puede depositar hasta mil 500 huevos en su vida. Lo más impactante es la velocidad del daño; tras solo 12 horas de que la mosca oviposita en una herida, los huevos eclosionan y las larvas comienzan a devorar el tejido vivo del animal.
“Aproximadamente son 12 horas que permanecen siendo huevos… 12 horas después ya se convierten en larvas y ahí es donde empiezan a causar el daño… dependiendo de la cantidad de huevos, pues obviamente va a ser la cantidad de larvas… que van a crecer ahí”.
Ante este escenario, el SENASICA ha reforzado los controles de movilización. No se trata de prohibir el traslado, sino de garantizar que ningún animal viaje con “miasis” o gusaneras activas que puedan exportar el problema a estados vecinos. La clave, según los expertos, es la notificación inmediata, perdiendo el miedo a represalias inexistentes.
Ante este panorama, la estrategia federal se concentra en la Técnica del Insecto Estéril. Actualmente se liberan 100 millones de moscas semanales desde Panamá, pero la verdadera solución para el sur de México está por inaugurarse. Para finales de junio, se espera la inauguración de una planta clave en Metapa de Domínguez que cambiará el rumbo de esta batalla.
La planta productora en Metapa, Chiapas, cuenta ya con un 76 por ciento de avance y se estima que para finales de junio comience a producir moscas estériles para desplazar la plaga hacia el sur y finalmente erradicarla del país.
Las autoridades reiteran que el éxito de esta campaña depende del reporte ciudadano. No hay cuarentenas ni sacrificios; solo el tratamiento oportuno puede salvar al ganado y a las mascotas. Si detecta una gusanera, reporte de inmediato al 800 751 2100 o vía WhatsApp al 55 39 96 44 62.











































