Chiapas, tierra de tradiciones y riqueza cultural, ahora también puede presumir de ser cuna de campeones internacionales
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
Entre el bullicio de cientos de niños provenientes de más de 40 países y con la adrenalina de una competencia internacional a cuestas, un grupo de pequeños mexicanos, originarios del estado de Chiapas, hizo historia al colocarse en lo más alto del podio en el Campeonato Internacional de Cálculo Mental celebrado el pasado 20 de julio en la ciudad de Camboya.
El evento, que reunió a más de 600 participantes de todo el mundo estudiantes de diversas edades, principalmente de entre cinco y 14 años, estuvo marcado por el rigor, la disciplina y la velocidad mental. No se trataba de exámenes escolares convencionales: los niños debían resolver operaciones de suma, resta, multiplicación, división, raíces y potencias en apenas cinco minutos.
Todo bajo la modalidad de cálculo mental, utilizando técnicas diversas que incluyen el ábaco japonés, los métodos de visualización y, en algunos casos, movimientos rápidos de las manos, una estrategia que permite simular la manipulación del ábaco en el aire.
En este escenario de exigencia global, cinco niños chiapanecos se enfrentaron a competidores provenientes de potencias académicas como China, Rusia y España, y demostraron que con esfuerzo y dedicación también en México se puede alcanzar la excelencia. Entre ellos, brilló con especial intensidad Octavio Roblero Flores, quien obtuvo la codiciada Copa Champions tras resolver 70 operaciones en menos de cinco minutos, con una precisión que lo colocó en la cima de su categoría.
UNA PREPARACIÓN INCANSABLE
El camino hacia este logro no fue sencillo. Según relata Ana H. Flores, madre de Octavio, los meses previos a la competencia estuvieron marcados por jornadas de práctica intensivas:
“Prácticamente todo el tiempo lo dedicábamos a entrenar. En la escuela japonesa de cálculo mental, Octavio pasaba entre tres y cinco horas diarias practicando hojas de campeonato. Era un compromiso muy grande, pero él lo asumió con entusiasmo”.
La disciplina rindió frutos. El jovencito estudiante de 11 años, que recién terminó el quinto grado de primaria, desarrolló una rapidez extraordinaria en la resolución de operaciones complejas, logrando en cuatro minutos con 40segundos lo que muchos apenas alcanzan en el doble de tiempo.
UNA DELEGACIÓN DE CAMPEONES
Octavio no viajó solo. La representación chiapaneca estuvo conformada por cinco talentosos niños, quienes también lograron subir al podio en distintas categorías:
-Octavio Roblero Flores – Copa Champions
-Iker Ernesto Gamboa Vázquez – Tercer lugar
-Megan Osorio López – Primer lugar
-Evelyn Tapia Mijangos – Copa Champions
-Maximiliano Lugo Avendaño – Copa Grand Champions
El desempeño fue tan destacado que los cinco regresaron a Chiapas con trofeos, convirtiéndose en motivo de orgullo no solo para sus familias, sino para todo el estado.
ENTRE SACRIFICIOS Y SUEÑOS CUMPLIDOS
La participación en un evento internacional conlleva gastos significativos. Aunque algunos recibieron apoyos parciales, la mayor parte del costo fue cubierto por las propias familias. Según cuenta la mamá de Octavio, organizaron ventas de aguas frescas, comidas tradicionales y rifas para reunir los recursos necesarios.
“Fue un esfuerzo enorme, pero valió la pena. Todo lo que invertimos en este viaje lo vemos reflejado en la felicidad de nuestros hijos y en la experiencia invaluable que se llevaron. No solo compitieron, también convivieron con niños de todas partes del mundo, conocieron nuevas culturas y entendieron que su talento puede abrirles las puertas en cualquier lugar”.
La emoción de los padres se desbordó al conocer los resultados. El campeonato se caracteriza por dar a conocer las calificaciones el mismo día, después de largas jornadas de evaluación que pueden extenderse desde el mediodía hasta las seis de la tarde. La espera fue tensa, pero al final se transformó en una celebración inolvidable.
EL MÉTODO MENTAL: MÁS QUE MATEMÁTICAS
El cálculo mental con ábaco japonés es una disciplina que, más allá de las operaciones aritméticas, busca desarrollar la concentración, memoria y capacidad de visualización. Al observar a los niños competir, los asistentes quedan sorprendidos por la velocidad con la que mueven sus manos, como si manipularan un ábaco invisible.
Esta técnica, perfeccionada en países asiáticos, ha encontrado eco en México gracias a instituciones y escuelas especializadas que promueven el desarrollo intelectual desde edades tempranas.
“No es solo matemáticas, es un entrenamiento para el cerebro. Los niños aprenden a pensar rápido, a concentrarse bajo presión y a confiar en sus capacidades. Eso se refleja no solo en los campeonatos, también en su desempeño escolar y en su vida cotidiana”, explicó una madre de los que acompañaron a los competidores.
UN TRIUNFO PARA CHIAPAS Y MÉXICO
La noticia del triunfo no tardó en difundirse entre familiares, amigos y comunidades escolares de Chiapas. En un estado donde el acceso a competencias internacionales no siempre es sencillo, el logro de estos cinco pequeños representa un símbolo de esperanza y de ejemplo para otros estudiantes.
Octavio, con apenas once años, ya sueña con seguir representando a México en futuros torneos. Su madre asegura que la experiencia ha sembrado en él un sentido de responsabilidad y disciplina que lo acompañará de por vida.
“Él está muy emocionado, ya piensa en el próximo campeonato y en seguir preparándose. Como padres, lo que más queremos es que nunca pierda esa pasión y esa confianza en sí mismo”.
Lo ocurrido en Camboya no se limita a un evento deportivo o académico. Es la prueba de que, con esfuerzo y compromiso, los niños pueden alcanzar metas que parecían inalcanzables. También es un recordatorio de la importancia del apoyo comunitario y familiar en la formación de los talentos del futuro.
Las familias chiapanecas que viajaron a Nopen regresaron con trofeos, sí, pero también con la convicción de que sus hijos son capaces de competir con los mejores del mundo.
En palabras de la señora Flores:
“Cuando vi a Octavio levantar su copa, supe que todo había valido la pena. No hay mayor satisfacción para una madre que ver a su hijo triunfar y, sobre todo, ser feliz con lo que hace. Este triunfo no es solo suyo, es de todos los que lo apoyamos y creímos en él”.
El campeonato en Camboya quedará grabado como un hito en la vida de Octavio y sus compañeros. Pero más allá de la anécdota, se abre un camino prometedor para estos niños, quienes ahora saben que no existen fronteras cuando se trata de talento, esfuerzo y dedicación.
En un mundo cada vez más competitivo, donde las habilidades cognitivas y la rapidez mental son valoradas, logros como este demuestran que México tiene un potencial enorme en sus nuevas generaciones.
Chiapas, tierra de tradiciones y riqueza cultural, ahora también puede presumir de ser cuna de campeones mundiales de cálculo mental.




















































