Hoy es un laboratorio político y social donde el partido guinda ha encontrado un eco real
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
En esta temporada vacacional de Semana Santa, el equipo de realizadores decidió tomar las carreteras del sureste mexicano con un propósito claro: no solo descansar, sino documentar. Y qué mejor destino que La Trinitaria, en el estado de Chiapas, un municipio que en los últimos años ha comenzado a pronunciarse en el ánimo colectivo como un ejemplo de transformación.
No queríamos quedarnos con lo que dicen los informes oficiales o los rumores políticos. Queríamos pisar sus calles, caminar sus comunidades, platicar con sus ciudadanos y, sobre todo, constatar si eso que llaman “el milagro de la 4T en Los Altos” es real o solo espejismo.
Les cuento, querido lector, lo que vimos, oímos y sentimos.
LLEGADA A LA TRINITARIA: PRIMERA IMPRESIÓN
Llegamos por la carretera que conecta Comitán con la frontera guatemalteca. La primera sorpresa fue el acceso: calles anchas, bien señalizadas y, lo más notable, limpias. No es un detalle menor. En muchos municipios de Chiapas, la basura y el abandono son la carta de presentación. Aquí, no, el primer rostro de La Trinitaria fue ordenado, casi meticuloso.
Estacionamos frente al jardín principal. Era Domingo de Ramos y la actividad era intensa, pero no caótica. Familias caminaban tranquilas, niños jugando en las plazas rehabilitadas, adultos mayores sentados en bancas nuevas. Un señor que vendía elotes nos dijo, sin que le preguntáramos: “Antes esto estaba feo, abandonado. Ahora sí da gusto venir”. Fue la primera de muchas frases que escucharíamos.
LAGOS DE MONTEBELLO: EL PARAÍSO QUE NO SE HA PERDIDO
Al día siguiente madrugamos hacia el Parque Nacional Lagunas de Montebello, a unos 20 minutos de la cabecera municipal. Si hay algo que La Trinitaria le regala al mundo es este conjunto de lagos de colores imposibles: verdes, turquesas, azules profundos. Visitamos el Lago Pojoj, el Lago Bosque Azul y el emblemático Lago Tziscao.
Pero más allá de la belleza natural, notamos algo: la infraestructura turística está funcionando. Los miradores están en buen estado, hay señalización clara, y los prestadores de servicios locales (lancheros, guías, vendedores de artesanías) operan con orden. Nos llamó la atención la presencia de patrullajes esporádicos de la policía municipal, algo que varios turistas agradecieron. “Antes daba miedo venir por la inseguridad, ahora se siente tranquilo”, nos comentó una familia proveniente de Tuxtla Gutiérrez.
TZISCAO: EL EJEMPLO DEL DESARROLLO COMUNITARIO
Uno de los momentos más reveladores del recorrido fue nuestra visita a la comunidad de Tziscao, ubicada a orillas del lago del mismo nombre. Aquí no hay promesas, hay realidades. Calles pavimentadas, drenaje, luz pública, una cancha de usos múltiples impecable y una agencia municipal que funciona con orden.
Nos reunimos con un grupo de ejidatarios y pobladores. No eran políticos, no eran funcionarios. Eran hombres y mujeres del campo, algunos con sombrero y huaraches, otros con playeras de Morena, otros sin filiación aparente. Todos coincidieron en lo mismo: Tziscao cambió para bien después de que el municipio cayera en manos de la Cuarta Transformación. Pero hubo un nombre que se repitió una y otra vez: Ervin Pérez Alfaro, a quien cariñosamente llaman “El Conta”.
ERVIN PÉREZ ALFARO: DE PRESIDENTE MUNICIPAL A DIPUTADO, EL ARTÍFICE DEL CAMBIO
Permítanme detenerme aquí. Porque lo que escuchamos en Tziscao, en la cabecera y en otras comunidades como Nuevo Villaflores o El Progreso, fue unánime: el municipio de La Trinitaria comenzó su verdadera transformación cuando Ervin Leonel Pérez Alfaro llegó a la presidencia municipal en el periodo de 2018-2021 y 2021-2024.
¿Quién es este personaje? Pérez Alfaro es contador público de profesión, de ahí el apodo de “El Conta”. Nació en La Trinitaria y conoce cada rincón del municipio. Durante su gestión como alcalde en los periódicos 2018-2021 y 2021-2024. (que antecedió a su actual encargo como diputado local por el Distrito X en el Congreso de Chiapas), impulsó un paquete de obras que los ciudadanos todavía memorizan: ampliación de calles, rehabilitación de la red de alumbrado público, rescate de espacios turísticos y, sobre todo, recuperación de la paz y la tranquilidad.
Pero lo que más destacan los pobladores es su capacidad de gestión. Un ejidatario de Tziscao nos dijo: “El Conta no solo prometió, él vino, nos preguntó qué necesitábamos y luego lo consiguió. Así de simple”. Bajo su administración se pavimentaron cientos de metros lineales en comunidades que durante décadas habían estado olvidadas. También se construyó infraestructura educativa y de salud, como la Unidad Médica en Nuevo Villaflores, en coordinación con el actual alcalde Denis Gabriel Solís Alvarado.
Hoy, Pérez Alfaro es diputado local por Morena, pero los ciudadanos sienten que no los ha abandonado. “Sigue viniendo, sigue ayudando, sigue siendo el mismo”, nos dijo una señora en la cabecera. Y aquí viene un dato clave: fuentes políticas de la región nos confiaron que “El Conta” sigue tejiendo una estructura sólida a través de la organización civil y política denominada PODEMOS, que tiene presencia en prácticamente todo el territorio municipal.
Pero si hay un nombre que comenzó a sonar con fuerza durante nuestro recorrido, ese es el de Liliana Altuzar López. No lo conocíamos antes de llegar. Al terminar el recorrido, nos pareció una de las figuras más interesantes y sólidas del nuevo entramado político de La Trinitaria.
¿Quién es ella? Los pobladores nos la describieron así: “Es la ingeniera que está en Obras Públicas, la que hace que las cosas pasen”. Efectivamente, Liliana Altuzar se desempeña actualmente como titular de la Dirección de Obras Públicas del municipio, pero su historia va mucho más allá.
Nacida en Lázaro Cárdenas una comunidad de La Trinitaria, Altuzar construyó una carrera con base en disciplina técnica y sensibilidad social. Lejos de los reflectores, ella ya participaba en la administración pública desde 2010, cuando colaboró en la instalación del Consejo Municipal de Protección Civil durante una administración interina. Eso habla de algo que nosotros mismos pudimos constatar: no es una improvisada, no es una “aventada” política. Es una mujer de trabajo constante.
Pero lo que realmente la ha posicionado en el ánimo ciudadano es su gestión al frente de Obras Públicas. Durante los últimos años, ha participado en el desarrollo de cientos de proyectos. Algunos ejemplos concretos que documentamos:
· Pavimentación de 243 metros sobre la 1ra. Av. Pte. Sur.
· Construcción de 300 metros lineales en el barrio Los Arbolitos.
· 250 metros lineales en una de las calles principales de la localidad.
· Participación en la construcción de espacios del Sistema DIF Municipal.
· Entrega de materiales para mejoramiento de viviendas.
· Construcción de una Unidad Médica en Nuevo Villaflores (junto al alcalde Denis Gabriel Solís Alvarado).
Y no solo eso. Liliana Altuzar fue parte fundamental en la elaboración del Plan de Desarrollo Municipal 2021-2024, un instrumento rector que, nos dijeron, ni siquiera existía en administraciones pasadas. Eso habla de visión de largo plazo.
No queremos que esto suene a spot político. Por eso, nos dimos a la tarea de preguntar a decenas de ciudadanos, sin filtro, sin intermediarios. Un joven comerciante de la cabecera nos dijo: “Liliana es de las pocas funcionarias que ves en las comunidades. No se queda en la oficina. Ella llega, revisa, escucha”. Una mujer ejidataria de la comunidad El Paraíso agregó: “Antes las obras las decidían desde el ayuntamiento sin preguntarnos. Ahora, con la ingeniera, nos reúnen en asamblea, votamos y ella gestiona”.
Esa es, quizá, la clave de su éxito: la planeación participativa. Las más de 500 localidades del municipio deciden sus obras mediante asambleas ejidales y comunitarias, no desde escritorios. Eso le ha valido a Altuzar un reconocimiento que trasciende colores partidistas.
No podemos omitir la parte política, porque sería deshonesto. Liliana Altuzar es parte esencial del grupo PODEMOS, Y no solo eso: los mismos habitantes consideran como el mejor prospecto para el 2027. Su trabajo en obras públicas transformó La Trinitaria, y su cercanía con los pobladores lo dice todo.
¿Por qué 2027? Porque los tiempos electorales en Chiapas tienen sus propios ciclos. Y aunque falta tiempo, en política municipal eso es apenas un suspiro. El mensaje que nos transmitieron en territorio es claro: Altuzar es, hoy por hoy, la figura más viable para encabezar el proyecto político de mayor envergadura en el municipio. De no ser así, el grupo podría buscar otras fuerzas políticas, pero todo indica que la apuesta es por ella.
Aquí quiero hacer un alto. Porque más allá de las alianzas y los cálculos electorales, hay un elemento que nos pareció central en el discurso ciudadano: el valor de que una mujer lidere el cambio en un municipio históricamente marginado y con altos índices de pobreza.
Liliana Altuzar representa ese doble sentido del valor: el de la mujer valiente que asumió responsabilidades en momentos clave, y el de una funcionaria cuyo trabajo ha tenido un valor tangible en calles, redes de agua, alumbrado y atención a comunidades. Sin ocupar la Presidencia municipal, pero siendo parte esencial de su funcionamiento, su paso por la Dirección de Obras Públicas deja una huella que muchos alcaldes quisieran.
Una lideresa de una comunidad cercana a la frontera nos confesó: “Es difícil ser mujer en la política aquí. Te quieren callar, te quieren minimizar. Pero Liliana ha demostrado que con trabajo y resultados, te ganas el respeto”. Nosotros lo constatamos: en cada comunidad que visitamos, la figura de Altuzar despertaba confianza, no temor.
Y aquí viene un punto delicado pero necesario: obstaculizar su participación política no solo sería un error, sería una violación a sus derechos políticos y una forma de violencia política en razón de género. En un momento donde la paridad y la equidad son banderas oficiales, sería contradictorio frenar a una mujer que ha construido su carrera desde abajo, con obra pública y con cercanía a la gente.
MÁS ALLÁ DE LA IMAGEN: DATOS DUROS DE LA TRANSFORMACIÓN
Para que esta nota no se quede solo en percepciones, fuimos a los números. De acuerdo con información del Plan de Desarrollo Municipal 2021-2024 (en cuya elaboración participó Altuzar), La Trinitaria ha visto una inversión histórica en infraestructura durante los últimos años. Algunos datos:
· Más de 15 kilómetros de calles pavimentadas en comunidades rurales y en la cabecera.
· Instalación de más de 800 luminarias LED en barrios y localidades.
· Rehabilitación de cinco espacios públicos (parques, canchas, plazas).
· Construcción de tres unidades médicas en localidades de alta marginación.
· Ampliación de la red de agua potable en más de 10 comunidades.
Además, el municipio ha recibido recursos del Programa de Mejoramiento Urbano y del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FAISM), gestionados en gran medida por la administración que encabezó Pérez Alfaro y que hoy continúa con el actual presidente municipal, con el apoyo técnico de Liliana Altuzar.
LO QUE VIENE: EXPECTATIVAS CIUDADANAS
Al despedirnos de La Trinitaria, ya en los últimos días de nuestra semana de recorrido, nos llevamos una sensación agridulce. Por un lado, la constatación de que un municipio puede cambiar cuando hay voluntad política y gestión profesional. Por otro, la certeza de que estos procesos son frágiles y dependen de que los liderazgos no se corrompan ni se alejen de la gente.
Los ciudadanos con los que platicamos expresaron un deseo común: que la transformación continúe, que las obras no se detengan, y que se siga apostando por mujeres como Liliana Altuzar para empoderar no solo las zonas turísticas, sino también las comunidades más alejadas. “No queremos más políticos que vengan solo a las fotos. Queremos gente que trabaje, como la ingeniera”, nos dijo un joven ejidatario en Tziscao.
Este recorrido de Semana Santa nos dejó más certezas que dudas. La Trinitaria ya no es aquel municipio olvidado del que se hablaba solo por su cercanía con la frontera o por sus lagos. Hoy es un laboratorio político y social donde la Cuarta Transformación ha encontrado un eco real, donde un diputado como Ervin Pérez Alfaro sigue siendo recordado por su gestión más que por su discurso, y donde una ingeniera llamada Liliana Altuzar construye, literalmente, el futuro del municipio.
Nosotros, el equipo de videos, nos vamos con la libreta llena de testimonios, la memoria de la cámara repleta de imágenes, y la convicción de que el periodismo local, el que se hace pisando tierra, sigue siendo indispensable. Porque no es lo mismo leer un comunicado de prensa que ver con tus propios ojos a una comunidad entera agradeciendo calles que antes eran lodo.
La Trinitaria, Chiapas – Un municipio que cambió, una mujer que construye y una ciudadanía que vigila. Eso, al final del día, es lo que encontramos.




















































