Sheila X. Gutiérrez Zenteno
El deporte no es neutral cuando se trata de mujeres
En memoria de la judoca Jade Yuing Gómez
En el año de 1967, Kathrine Switzer demostró que el deporte no es neutral. Para poder correr en la maratón de Boston de manera oficial, tuvo que inscribirse usando sus iniciales, K.V. Switzer, esta fue la manera en que como mujer se ocultó para evitar su exclusión de la competencia que estaba prohibida para nosotras. En esos años las mujeres no podían participar en este deporte ya que se creía que no eran físicamente capaces de completar el recorrido de 42.195 kilómetros (26 millas y 385 yardas).
La maratón de Bostón es considerada una de las más importantes en el mundo debido a su antigüedad (se celebra desde 1897) y por las condiciones nada amigables del recorrido, quien corre, atraviesa diversas colinas entre ellas la denominada Heartbreak Hill que se ubica cerca del final del camino; cuentan quienes han participado que llegas a ese punto cuando el cuerpo ya está agotado.
Nada de esto importó a Kathrine Switzer quien participó con el número 261. El proyecto Makers recupera en una entrevista la experiencia de Switzer, en ella la maratonista habla sobre los prejuicios que enfrentó como atleta, su histórica carrera en el Maratón de Boston y las puertas que abrió para otras deportistas. Kathrine deja en claro que la idea de que las mujeres corrieran grandes distancias, siempre se consideró cuestionable, ya que se creía que se nos podía caer el útero.
La atleta recuerda que cuando en Boston otros participantes se dieron cuenta de que era una mujer, la animaban, incluso su participación fue recuperada por un narrador de televisión en vivo al señalar que una dama corría; hasta que el codirector de la carrera Jock Semple se percató de su presencia y la persiguió exigiendo regresar el número “¡sal de mi carrera y dame ese número!” le gritaba. Switzer narra que Semple la arañó e intentó arrancarle el dorsal del pecho. Él estaba fuera del control y ella aterrorizada.
Todo sucedió frente al camión que llevaba a la prensa, y como suele suceder algunos de los hombres que ahí viajaban comenzaron a cuestionar a gritos: “¿eres sufragista?”, “¿Qué intentas demostrar?” “¿Eres parte de una cruzada?”. Para Switzer era más simple, lo único que deseaba era correr.
Pero Switzer también entendió luego del jaloneo de Semple que debía terminar la carrera, de otra manera le daría la razón a quienes afirmaban que las mujeres no tenían la capacidad física para correr maratones. Terminó la carrera en cuatro horas y 20 minutos. El número 261 pasó a la historia. La prensa de la época cabeceó sus notas de la siguiente manera: “Una dama con deseos de correr irrumpió el maratón”.
Switzer se convirtió en activista y organizó actividades para mujeres corredoras, además de liderar con éxito una campaña para incluir el maratón femenino en los Juegos Olímpicos hecho que tuvo lugar en las olimpiadas de Los Ángeles en 1984.
Antes de Switzer, en 1966, Bobbi Gibb corrió la misma maratón de principio a fin ─ sin registro oficial─ escondida entre los arbustos al inicio de la carrera, por esta razón se considera a Kathrine la primera en hacerlo con registro y dorsal.
MUJERES DEPORTISTAS QUE MENSTRÚAN Y NO GUARDAN SILENCIO
Ver los videos de Kathrine siendo jaloneada por un hombre que intentó impedirle correr, nos debería llevar a la reflexión, a preguntarnos cuántos obstáculos tienen que enfrentar cientos de mujeres que practican deportes. Por ejemplo, poco se habla públicamente del impacto de la menstruación en el rendimiento de las atletas en las justas deportivas, es claro que los efectos son individuales y varían en cada atleta, pero existen.
Amber Glenn lo habló en el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026 y ─de nuevo─ volvió tendencia una realidad de la que poco se habla en el deporte de élite: la manera en que la menstruación (que es parte del proceso biológico del ciclo reproductivo de la mujer), impacta a las mujeres atletas. Glenn había levantado entre la prensa y el público altas expectativas sobre su desempeño; cuando su presentación no fue la esperada en la ronda clasificatoria de patinaje artístico, al ser cuestionada por los medios, ella fue tácita: estaba menstruando.
─“Ahora mismo tengo la regla, así que siempre es muy difícil, sobre todo cuando tengo que competir delante de todo el mundo vestida así. Da miedo, te pone muy sensible y es duro. Pero tienes que seguir siendo una atleta profesional a pesar de cómo te sientas. Es algo de lo que no se habla mucho en el deporte femenino y creo debe estar a debate”─.
Glenn habló públicamente de algo que sigue siendo un tabú para cientos de mujeres: sangrar.
Y de pronto ciertas preguntas comenzaron a rondar las redes sociales ¿Cómo las atletas mantienen su rendimiento a pesar del período? ¿Cómo se protegen las gimnastas para no mancharse? ¿Cómo las nadadoras pueden entrar a la piscina? Y un barullo se hizo eco: cuántas competidoras llegan a campeonatos, presentaciones y competencias lidiando con la menstruación, que no es un factor que se tome en cuenta como parte de su desempeño.
Y SOLO LAS MUJERES LIDIAN CON ELLO
En los JJOO de Río 2016, la nadadora china Fu Yuanhui explicó que su cuarto lugar en relevos derivó del agotamiento físico que le produjo la menstruación: “Me vino la regla anoche y me siento especialmente cansada”. Sí, menstruar desgasta el cuerpo de algunas de nosotras. La maratonista española, Laura Luengo, ha señalado que nota diferencias claras en su rendimiento según su ciclo, para ella es evidente la disminución de rendimiento en los primeros días de la menstruación.
Amber Glenn no fue la primera en poner este tema en la discusión pública. Luego de los Juegos Olímpicos (JJOO) de 2020, la judoca Clarisse Agbégnénou, quien es practicante de judo con kimono blanco, señaló la importancia de abordar las especificidades de las mujeres en el deporte, haciendo énfasis en la menstruación y la protección sanitaria.
Algunas atletas han tenido que enfrentar lo que implica sangrar en público.
Durante la Maratón del Lago Hengshui en China, celebrada en septiembre de 2024, la atleta Li Meizhen, de 25 años, se encontraba en el tramo final de la carrera de 42 km cuando comenzó a menstruar de forma inesperada. A pesar de que la sangre era visible en su entrepierna y de la incomodidad física, Meizhen decidió no detenerse y completó la prueba, “A veces me temo que en Internet me tomen por loca y que se pregunten por qué no me retiré de la carrera, pero ya estaba en el kilómetro 34, habría sido una pena abandonar”. Y así, sangrando, llegó a la meta.
Marta Pérez, atleta olímpica española y médica de formación, ha abordado el impacto del ciclo menstrual en el deporte. Como atleta y especialista, ha sido una de las voces que pide que el ciclo menstrual sea tratado como un factor técnico que debe considerarse en la planificación deportiva ─ “Me parece ilógico que los entrenadores no tengan en cuenta cuándo tienen la regla sus atletas”.
Pérez sostiene que la fisiología femenina sigue siendo un “gran tabú” que debe normalizarse en los planes de entrenamiento; junto con Anna Carceller trabajan para visibilizar la salud menstrual en el deporte de alto rendimiento, piden que los entrenadores ajusten los entrenamientos según el estado hormonal de la deportista.
JUEGO LIMPIO PARA MUJERES, ADOLESCENTES Y NIÑAS
Ser mujer y atleta no es sencillo, y en el deporte de alto rendimiento la violencia contra ellas es real. Enfrentan sexismo, discriminación y abusos que van desde la violencia física hasta la sexual; federaciones, entrenadores o medios de comunicación forman parte del problema.
¿Brecha de género? En enero de 2025 en la Copa Continental de salto de esquí en Alemania, la atleta Selina Freitag, quien ganó la ronda de clasificación femenina recibió como premio una bolsa de regalo que contenía champú, gel de ducha y toallas. Los atletas hombres que ganaron la misma competencia recibieron un premio de tres mil 000 euros (aproximadamente tres mil 290 dólares) en efectivo. ¿Cómo justificó la Federación Internacional de Esquí (FIS) esa diferencia? Simple. El esquí de mujeres es un deporte “relativamente nuevo”.
¿Abuso sexual? Uno de los casos que más impacto tuvo a nivel mundial fue el caso de Larry Nassar. Entrenador de gimnastas olímpicas, fue acusado y sentenciado a cadena perpetua, tras ser denunciado por abuso sexual sistemático bajo el pretexto de tratamientos médicos. La gimnasta olímpica Simone Biles fue una de sus denunciantes.
Maia Cabrera, luchadora olímpica, denunció en 2024 acoso sexual por parte de su entrenador, el abuso empezó cuando ella tenía 17 años. Debido a que su federación la ignoró, abandonó el deporte de alto rendimiento. La clavadista mexicana Azul Almazán, denunció abusos por parte de su entrenador tras los Juegos Olímpicos de Sídney 2000.
¿Violencia estructural y sistémica? En marzo de 2025, ESPN México realizó un sondeo entre 70 mujeres deportistas que han participado en Juegos Olímpicos, Paralímpicos o jugado en la Liga MX Femenil, el objetivo era conocer los escenarios de violencia en los que desarrollan su actividad; solo 53 aceptaron responder. ¿El resultado? El 66 por ciento de las encuestadas han sufrido violencia física o verbal en su entorno, entre las conductas se incluyen agresiones, discriminación, hostigamiento, acoso y abuso.
Las deportistas aseguraron encontrarse en un estado de indefensión, ya que denunciar la violencia que viven equivale a ser separadas de su disciplina, su equipo o su selección; además, las deportistas paralímpicas no solo enfrentan violencia por ser mujeres, también viven discriminación por su discapacidad ya que dependen de su entrenador (a) para su movilidad o asistencia técnica. Las deportistas que respondieron la encuesta señalaron haber recibido agresiones físicas, verbales y a nivel emocional, además de ser amenazadas con quitarles las becas deportivas si denuncian.
El pasado 06 de abril se conmemoró el Día Mundial del Deporte para el Desarrollo y la Paz, pero las estructuras de poder en el deporte institucionalizado silencian a las víctimas para proteger los resultados competitivos. Mujeres, adolescentes y niñas merecen entornos donde el juego limpio empiece con algo tan sencillo como lo es el brindarles dignidad y respeto. Correr como niña es valioso, no un insulto. Que ser mujer en el ámbito deportivo no sea objeto de sexismo, violencia y discriminación.




















































