Chiapanecas enfrentan precios impagables en clínicas privadas, mientras servicios públicos dependen de agendas y disponibilidad
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, enfrentar un diagnóstico de cáncer de mama puede significar una batalla no solo médica, sino también económica. Mientras el Sector Salud ofrece atención gratuita en clínicas de segundo y tercer nivel, los tiempos de espera y la saturación hospitalaria obligan a muchas mujeres a recurrir al sistema privado, donde el costo de los tratamientos oscila entre los 200 mil y los 600 mil pesos. Para la mayoría, esa cifra resulta inalcanzable, en especial en un estado donde el 67.4 por ciento de la población vive en pobreza, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
La Secretaría de Salud estatal informó que se atienden en promedio 644 casos de cáncer de mama, lo que representa un incremento del 20 por ciento respecto a los registros de hace cinco años. La tasa de incidencia es de 11.5 casos por cada 100 mil mujeres, una cifra que, aunque menor al promedio nacional de 35.4, reflejó un aumento sostenido. El cáncer de mama es hoy la principal causa de muerte por tumores malignos en mujeres chiapanecas, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El problema no se limitó al diagnóstico tardío, sino también a la desigualdad en el acceso a los servicios. Según la Secretaría de Salud, en la comarca existen solo seis unidades médicas con capacidad para atender casos oncológicos femeninos, concentradas en Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y Comitán. Esto implica que mujeres de comunidades rurales o indígenas deban recorrer más de 300 kilómetros para recibir atención, un obstáculo que, en muchos casos, deriva en la suspensión o abandono del tratamiento.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 30 por ciento de los casos de cáncer de mama pueden prevenirse con hábitos saludables, pero la falta de información y las limitaciones económicas frenan la prevención. En la entidad, el 84.6 por ciento de las mujeres jóvenes enfrenta carencias en acceso a la salud, lo que reduce las posibilidades de realizarse mastografías o consultas periódicas. A ello se suma que el 40 por ciento de las mujeres diagnosticadas lo hacen en etapas avanzadas, cuando las opciones de curación se reducen de manera drástica.
Ante este panorama, especialistas advirtieron que el gran reto es la detección temprana. La autoexploración mensual, las mastografías anuales a partir de los 40 años y la atención médica oportuna pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.











































