Dirigentes sindicales señalaron que la propuesta de la Secretaría de Educación Pública podría responder a un contexto político
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La discusión sobre un posible recorte al ciclo escolar en Chiapas ocasionó tensión entre autoridades educativas, magisterio y padres de familia, luego de que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) señalaran que la medida tendría un trasfondo político más que pedagógico. En Tuxtla Gutiérrez, el tema escaló al cuestionar la calidad educativa y la organización del calendario escolar 2025-2026.
El rechazo social comenzó a tomar fuerza en escuelas de la capital chiapaneca, donde madres y padres expresaron preocupación por un sistema educativo que arrastra rezagos de aprendizaje desde los años de pandemia. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el 29.8 por ciento de los estudiantes de nivel básico en la comarca presenta dificultades de comprensión lectora, una cifra que coloca al estado entre los de mayor rezago en el sur del país.
El posicionamiento del magisterio apuntó a que la propuesta de adelantar el cierre del ciclo escolar no atiende problemas estructurales como la falta de infraestructura o la sobrecarga en los grupos escolares. Datos de la Secretaría de Educación estatal indicaron que más del 18 por ciento de las escuelas de nivel básico en la entidad operan con carencias de mantenimiento o servicios básicos, lo que impacta en los tiempos efectivos de clase.
Desde la perspectiva sindical, el debate también se vinculó con el contexto de movilización del sector educativo. Reportes de la Auditoría Superior de la Federación señalaron que en la región existen observaciones recurrentes en la asignación de recursos educativos, con más de dos mil millones de pesos sujetos a revisión en el último ejercicio fiscal. Este entorno ha alimentado la percepción de decisiones administrativas poco consensuadas dentro del sector.
El SNTE y la CNTE insistieron en que cualquier modificación al calendario debe estar sustentada en criterios técnicos y no en coyunturas políticas. La Secretaría de Educación Pública mantiene en revisión la propuesta, mientras en la región persiste la expectativa entre docentes y familias sobre una decisión que podría redefinir el cierre del ciclo escolar.











































