Se necesita una estrategia integral de desarrollo económico enfocada en diversificación, inversión e incentivos
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
FOTOS: ALEJANDRO LÓPEZ
Durante el primer trimestre de 2025, el estado de Chiapas registró una caída del 3.9 por ciento en el valor de sus exportaciones, alcanzando los 298 millones de dólares, según datos preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Aunque la disminución puede parecer leve en términos porcentuales, el dato enciende alarmas si se toma en cuenta el contexto nacional: mientras México consolida su papel como potencia manufacturera y fortalece su presencia en los mercados globales, la entidad se rezaga, estancado en un modelo exportador limitado y vulnerable.
¿Qué está detrás de esta caída? ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades del estado en materia de comercio exterior? ¿Qué se está haciendo —y qué falta por hacer— para que Chiapas se integre de manera más sólida al mapa económico internacional? Esta investigación aborda los factores estructurales, sociales y económicos que explican el freno en las exportaciones chiapanecas, así como las oportunidades que podrían reactivar su desempeño en los próximos meses.
RADIOGRAFÍA DE LA CAÍDA: CIFRAS Y SECTORES AFECTADOS
La disminución del 3.9 por ciento en las exportaciones chiapanecas representa una pérdida de aproximadamente 12 millones de dólares respecto al mismo periodo del año anterior. Aunque no se trata de un desplome dramático, sí indica una tendencia preocupante si se considera el entorno nacional.
Mientras entidades como Nuevo León, Jalisco y el Estado de México reportaron crecimientos sostenidos en sus exportaciones, principalmente en el rubro manufacturero, Chiapas mantiene una participación nacional marginal. Según el Inegi, el estado aporta menos del 0.5 por ciento al total de las exportaciones del país.
Los sectores productivos del estado muestran desempeños dispares:
-Minería: Es el principal motor exportador del estado y, paradójicamente, también el que más resistió la desaceleración. Las exportaciones de minerales, especialmente ámbar, barita y derivados del petróleo, mantuvieron un comportamiento estable. Sin embargo, expertos advierten que la minería no es una base sostenible a largo plazo, debido a la fluctuación de los precios internacionales y los impactos ambientales que genera.
-Agroindustria: El café, el plátano, el mango y otros productos agropecuarios siguen siendo emblemas del comercio exterior chiapaneco, pero comienzan a mostrar signos de debilidad. Las variaciones climáticas, los altos costos logísticos y la falta de certificaciones internacionales están limitando su competitividad en mercados exigentes como Europa y Asia.
-Manufactura: Aunque representa una porción menor del total exportado, el sector manufacturero muestra señales de dinamismo, sobre todo en los parques industriales de Tuxtla Gutiérrez y Tapachula. La elaboración de alimentos procesados, textiles y productos farmacéuticos empieza a ganar terreno, pero todavía enfrenta barreras de infraestructura, financiamiento y capacitación.
México ha vivido en los últimos años una transformación significativa en su modelo exportador. La firma de nuevos acuerdos comerciales, el fenómeno del nearshoring y el fortalecimiento de cadenas de suministro han favorecido a estados con infraestructura robusta, mano de obra calificada y cercanía con la frontera norte.
La región, por su ubicación geográfica en el sureste del país, enfrenta desventajas estructurales. La falta de conectividad terrestre eficiente, las deficiencias en los puertos de altura y la intermitencia de servicios básicos como electricidad e internet en zonas rurales limitan el potencial logístico del estado.
Según datos de la Secretaría de Economía, la comarcarecibió en 2024 apenas el 0.3 por ciento de la Inversión Extranjera Directa (IED) total que llegó al país. Esta cifra contrasta con los miles de millones de dólares que captaron entidades como Baja California, Coahuila y Guanajuato, gracias a la instalación de plantas manufactureras, centros de distribución y oficinas corporativas.
“La inversión extranjera no llega porque no hay condiciones para instalarse. No basta con tener recursos naturales o una ubicación estratégica: se necesita infraestructura, seguridad jurídica y certeza económica”, afirmó Martha Mendoza, consultora en comercio internacional radicada en Tuxtla Gutiérrez.
RETOS ESTRUCTURALES: EDUCACIÓN, INFORMALIDAD Y SEGURIDAD
Además de los factores económicos, el estado enfrenta retos sociales y estructurales que inciden directamente en su desempeño exportador:
-Educación y capacitación: Una gran parte de la fuerza laboral carece de formación técnica o profesional especializada, lo que limita la incorporación de valor agregado a los productos locales. La ausencia de centros de investigación, innovación o tecnología industrial agrava esta situación.
-Alta informalidad: Según cifras del INEGI, más del 70 por ciento de la población económicamente activa trabaja en la informalidad. Esto no solo reduce la recaudación fiscal, sino que impide la creación de empresas con capacidad de exportación formal.
-Inseguridad y conflictos sociales: Las protestas, bloqueos y disputas territoriales en algunas regiones del estado crean un clima de incertidumbre que ahuyenta a posibles inversionistas. El sur de México, pese a sus recursos, sigue siendo percibido como una zona de alto riesgo para los negocios internacionales.
A pesar de sus dificultades, la entidad cuenta con una serie de ventajas que podrían convertirlo en un jugador clave en el comercio exterior mexicano:
-Diversidad agrícola: Su clima y geografía permiten la producción de frutas, granos, café de altura y productos exóticos con alta demanda internacional. Con apoyo técnico y certificaciones de calidad, muchos de estos productos podrían posicionarse mejor en los mercados internacionales.
-Frontera con Centroamérica: La cercanía con Guatemala ofrece una puerta natural para el comercio con América Central. Sin embargo, esta posibilidad ha sido poco aprovechada, en parte por la falta de infraestructura y mecanismos aduanales eficientes.
-Energía y sostenibilidad: Chiapas es uno de los principales generadores de energía hidroeléctrica del país. Esto podría ser un imán para empresas internacionales comprometidas con prácticas sustentables, especialmente en la industria tecnológica o de alimentos.
EL CAMINO POR RECORRER: DIVERSIFICACIÓN, LOGÍSTICA E INCENTIVOS
Para revertir la caída exportadora y aprovechar su potencial, se necesita una estrategia integral de desarrollo económico enfocada en tres pilares fundamentales:
Diversificación de mercados y productos: No basta con depender de la minería y el agro. Es necesario impulsar la agroindustria, la biotecnología, los productos forestales y la manufactura ligera. Asimismo, explorar mercados emergentes en Asia, África o Medio Oriente podría reducir la dependencia de Estados Unidos y Centroamérica.
Inversión en infraestructura logística: Se requieren mejoras urgentes en carreteras, puertos, aduanas y centros logísticos. La reactivación del puerto de Puerto Chiapas, junto con la modernización del tren del Istmo, podría ser un catalizador del comercio internacional del estado.
Incentivos fiscales y financieros: Gobierno estatal y federal deben trabajar en esquemas de estímulo que atraigan inversión extranjera y apoyen a las pymes exportadoras, incluyendo créditos, capacitación y participación en ferias internacionales.
VOCES DESDE EL TERRENO: EMPRESARIOS, PRODUCTORES Y EXPERTOS
Durante esta investigación se consultaron diversos actores del ecosistema económico chiapaneco:
-Juan Vázquez, productor de café en la región de la Sierra Madre: “Nuestros granos son de altísima calidad, pero nos cuesta mucho trabajo colocarlos en el extranjero. Las certificaciones orgánicas son caras y no hay apoyo para tramitarlas”.
-Lucía Gutiérrez, gerente de una empacadora de mango en Tapachula: “Exportamos a Estados Unidos, pero cada temporada enfrentamos problemas en la frontera. Falta coordinación entre las aduanas y las agencias logísticas”.
-Carlos Zambrano, economista de la Universidad Autónoma de Chiapas: “La caída en las exportaciones es un síntoma, no la causa. El verdadero problema es que Chiapas no ha logrado integrarse a las cadenas de valor globales, ni siquiera a las nacionales”.
La próxima medición de exportaciones del Inegi, correspondiente al segundo trimestre de 2025, será determinante para evaluar si la región logra revertir la tendencia a la baja o si continúa perdiendo terreno frente al resto del país. La caída del 3.9 por ciento en los primeros meses del año debe verse no como una anécdota aislada, sino como un reflejo de un modelo económico que necesita reinventarse.
El potencial está ahí: tierra fértil, talento humano, biodiversidad, energía y una ubicación estratégica. Pero si estos activos no se convierten en oportunidades reales mediante políticas públicas, alianzas empresariales y visión de largo plazo, la comarca seguirá siendo un espectador más en el juego del comercio global.




















































