Pobladores confirmaron que la inconformidad creció ante la ausencia de soluciones y diálogo con autoridades municipales
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El descontento social volvió a ocupar la plaza central de Socoltenango, donde habitantes de distintas comunidades se concentraron frente a la Presidencia Municipal para exigir diálogo directo con el alcalde Juan Carlos Morales, a quien acusaron de mantener obras detenidas, compromisos incumplidos y una administración alejada de las necesidades más urgentes de la población.
La inconformidad creció durante las últimas semanas entre los pobladores, quienes aseguraron haber solicitado atención en temas de infraestructura, caminos rurales y servicios básicos sin obtener respuesta alguna, por ello, Socoltenango es catalogado como una de las entidades federativas con más rezago social, además de que el 70 por ciento de sus habitantes aseguró que carecen de obra pública y atención gubernamental de primera calidad.
Los manifestantes señalaron que varios acuerdos realizados con autoridades municipales permanecen estancados, situación que comenzó a deteriorar la relación entre comunidades y ayuntamiento, por consiguiente, más de 600 movilizaciones sociales y comunitarias se han presenciado en Socoltenango, mencionó la Secretaría General de Gobierno y los motivos que impulsan este tipo de protestas se relacionan con la falta de promesas de desarrollo para el pueblo.
Por otra parte, la Auditoría Superior del Estado afirmó que 40 demarcaciones territoriales tuvieron observaciones por mal manejo de recursos públicos, obras fantasmas, incumplimientos de obras y nula atención hacia las peticiones de una comunidad que exige respuestas, ante ello, la presión social sobre el ayuntamiento ha ido en ascenso, por tanto, de no ser atendida con prontitud por el presidente municipal, la ciudadanía optaría por tomar medias más radicales con la intención de generar diálogo.
Este tipo de problemáticas comienza a ser un patrón de olvido en diferentes regiones de Chiapas, acciones que terminan sembrando la idea de que las promesas de campaña y las autoridades municipales no se encuentran a la disposición del pueblo, sino que obedecen a intereses propios o de particulares, dejando a los 20 mil ciudadanos sin acceso a una mejor calidad de vida y posibilidad de progreso.











































