El deterioro de la infraestructura hidráulica mantiene activa una crisis donde la escasez y el desperdicio conviven
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Con fugas que permanecen activas durante meses sin reparación, el desperdicio de agua en Tuxtla Gutiérrez dejó de ser un problema aislado para convertirse en parte del funcionamiento cotidiano del sistema, como ocurre en el fraccionamiento La Victoria, donde vecinos reportaron la pérdida constante de miles de litros cada vez que regresa el suministro. La escena se repite cada semana, en contraste con colonias que apenas reciben agua unos días.
Aunque los reportes han sido canalizados al Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado, la falta de solución evidenció una falla operativa que se arrastra en el tiempo y que termina por normalizarse entre los habitantes. Esta situación se explica en parte por la baja eficiencia del sistema, dado que, de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua, la distribución en la capital apenas alcanza el 39 por ciento, lo que implica pérdidas superiores al 60 por ciento del volumen total.
A partir del desgaste acumulado en la red hidráulica, las fugas prolongadas encuentran condiciones para mantenerse sin atención inmediata, sobre todo si se considera que más del 52 por ciento de la infraestructura de agua potable en la entidad presenta deterioro o antigüedad, según diagnósticos del sector. Esa fragilidad técnica convierte cada punto de falla en una salida constante de agua que no se contiene a tiempo.
Mientras el suministro sigue siendo irregular en distintas colonias, la percepción ciudadana apunta a que el desperdicio no genera consecuencias directas para quienes lo provocan, lo que reduce la urgencia de corregirlo. En Chiapas, el consumo promedio por habitante supera los 180 litros diarios, y cerca del 42 por ciento del agua en zonas urbanas se pierde por fugas o conexiones no regularizadas, de acuerdo con estimaciones técnicas.
Ante un sistema que pierde seis de cada 10 litros antes de llegar a los hogares, la crisis del agua en Tuxtla no solo responde a la disponibilidad del recurso, también a la incapacidad para retenerlo y distribuirlo de forma eficiente. La permanencia de fugas sin solución, en un contexto de presión hídrica creciente en la entidad, coloca en el centro la necesidad de corregir pérdidas antes de ampliar la demanda.




















































