Es un proyecto de defensa nacional frente a una amenaza que no conoce fronteras
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
En un paso decisivo para la protección del patrimonio ganadero nacional y la salud pública, México y Estados Unidos han puesto en marcha las obras de reconversión de una antigua instalación fitosanitaria en Chiapas. El proyecto transformará la Planta de Cría y Esterilización de Mosca del Mediterráneo en una moderna fábrica de moscas estériles destinada a combatir al Gusano Barrenador del Ganado (GBG), una plaga devastadora que amenaza no solo la industria ganadera sino también a la fauna silvestre y, en casos extremos, a los seres humanos.
Con una inversión binacional de 51 millones de dólares, este ambicioso programa refleja una cooperación científica y estratégica entre ambos países. La nueva planta tendrá la capacidad de producir más de 100 millones de moscas estériles por semana, mismas que se sumarán a los volúmenes generados por la planta de Panamá, reforzando así una ofensiva regional contra esta plaga.
¿QUÉ ES EL GUSANO BARRENADOR DEL GANADO Y POR QUÉ REPRESENTA UNA AMENAZA?
El Gusano Barrenador del Ganado (Cochliomyiahominivorax) es una larva de mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas de animales de sangre caliente. Al eclosionar, las larvas se alimentan del tejido vivo, lo que genera infecciones graves, mutilaciones e incluso la muerte del animal si no se trata a tiempo. A diferencia de otras plagas, el GBG no discrimina: afecta ganado bovino, equino, porcino, animales silvestres e incluso humanos en condiciones sanitarias precarias.
Aunque México logró erradicarlo oficialmente en 1991, su reciente reaparición en el sur del país encendió las alarmas del sector agropecuario. La reintroducción de esta plaga —posiblemente a través del movimiento transfronterizo de animales infectados— ha tenido un impacto económico y sanitario considerable.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRICULTURA), bajo la dirección del Dr. Julio Berdegué Sacristán, anunció oficialmente el inicio de los trabajos de reconversión en Metapa de Domínguez. La planta contará con estándares internacionales de bioseguridad tipo BSL-2, un nivel que garantiza que las moscas fértiles no escapen antes de ser esterilizadas mediante irradiación.
“El objetivo no es solo producir insectos estériles, sino hacerlo con los más altos estándares de seguridad y eficiencia. Esta es una inversión en la soberanía zoosanitaria de México”, expresó Berdegué durante la ceremonia de arranque.
En el proceso, las moscas macho son criadas y luego sometidas a irradiación para eliminar su capacidad reproductiva. Posteriormente, son liberadas en zonas afectadas, donde compiten con machos fértiles por aparearse con las hembras. Como resultado, se reduce progresivamente la reproducción de la plaga sin necesidad de aplicar químicos o realizar sacrificios masivos.
El financiamiento del proyecto está dividido en 30 millones de dólares aportados por México y 21 millones de dólares por parte del Gobierno de Estados Unidos. Este respaldo binacional refleja la gravedad del problema: si la plaga se extiende hacia el norte, los efectos en la industria ganadera estadounidense serían catastróficos.
La planta en Metapa de Domínguez estará lista en el primer semestre de 2026, convirtiéndose en un eje estratégico para la erradicación regional del GBG. Una vez en operación, se estima que será capaz de duplicar la producción actual de moscas estériles, agilizando así las acciones de control en toda Mesoamérica.
IMPACTO ECONÓMICO Y RESPUESTA NACIONAL
La aparición del gusano barrenador ha tenido consecuencias económicas inmediatas. Según el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), entre enero y mayo de 2025, las exportaciones mexicanas de ganado en pie cayeron un 64por ciento en volumen, pasando de 640 mil cabezas exportadas en 2024 a solo 233 mil este año.
Esto fue resultado del cierre de la frontera de Estados Unidos a la importación de ganado vivo mexicano, una medida de emergencia que afecta directamente a los pequeños y medianos productores, particularmente en los estados del norte.
En respuesta, el Gobierno de México ha implementado una estrategia que evita sacrificar animales o imponer cuarentenas. “Cada caso es atendido con protocolos técnicos sin necesidad de medidas punitivas o regresivas. No se sanciona ni se retiran registros, porque nuestro objetivo es la colaboración, no la persecución”, aseguró el titular de Agricultura.
LLAMADO A LA PARTICIPACIÓN GANADERA
Uno de los pilares de la estrategia nacional es la colaboración de los ganaderos, a quienes se les ha hecho un llamado urgente a notificar cualquier caso sospechoso de infestación por gusano barrenador. La atención es completamente gratuita, y forma parte de los esfuerzos coordinados del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA).
“Este es un modelo de cooperación donde todos ganamos. Los productores deben saber que el Gobierno está de su lado y que contamos con una estrategia de clase mundial”, dijo Berdegué.
AZUCENA ARREOLA: “CHIAPAS SERÁ CLAVE EN LA ERRADICACIÓN DEL GBG”
La diputada federal chiapaneca Azucena Arreola Trinidad, una de las principales impulsoras del proyecto en el Congreso, subrayó la importancia de la planta no solo en términos económicos, sino también sanitarios.
“El gusano barrenador no solo infecta al ganado. Puede afectar a animales domésticos e incluso a personas, especialmente en regiones con menor acceso a servicios médicos. Este proyecto tiene un alcance que va más allá de la producción agropecuaria: es un proyecto de salud pública”, señaló la legisladora de Morena.
Arreola celebró también el compromiso del Gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo con el campo mexicano y la salud animal. “La planta de Metapa simboliza la nueva visión de desarrollo rural: ciencia, cooperación internacional y compromiso social”, afirmó.
UN MODELO EXITOSO: EL CASO DE PANAMÁ
El modelo que se implementará en Chiapas tiene antecedentes exitosos. Desde la década de 1990, en Panamá opera una planta similar que produce semanalmente 100 millones de moscas estériles. Su funcionamiento ha sido clave para mantener erradicado al GBG en Centroamérica, y ahora México adoptará esta tecnología para proteger su propio territorio.
La puesta en marcha de la planta en Metapa de Domínguez es más que una obra de infraestructura: es un proyecto de defensa nacional frente a una amenaza que no conoce fronteras. En tiempos donde las zoonosis, las enfermedades emergentes y las plagas agrícolas están en aumento, la biotecnología se convierte en la principal aliada para garantizar la seguridad alimentaria y económica.
El éxito de este esfuerzo requerirá continuidad, cooperación regional y vigilancia permanente, pero también la participación activa de la sociedad rural.
A dos años de que se prevé su inauguración, la planta de producción de moscas estériles en Chiapas se erige como un símbolo de resiliencia, ciencia y soberanía sanitaria.
EPÍLOGO: UN PASO MÁS HACIA LA ERRADICACIÓN TOTAL
La historia del gusano barrenador en México ha sido una batalla de décadas. Su reemergencia no solo ha puesto a prueba al sistema sanitario nacional, sino también a la voluntad política de los gobiernos. Con la planta de Metapa, México demuestra que está dispuesto a enfrentar este desafío con tecnología, cooperación internacional y estrategia.
Porque en tiempos de plagas modernas, las guerras se ganan con ciencia.




















































