Acusaron peligro de muerte, advertencias sobre la toma de casas y bloqueos carreteros en próximos días
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Las comunidades de Tila viven días de miedo. Representantes de barrios y anexos denunciaron amenazas de muerte y advertencias sobre posibles ataques, tras una reunión en la que presuntos integrantes del crimen organizado habrían planificado la toma de casas, bloqueos carreteros y asesinatos de pobladores considerados “contrarios”. La tensión se reavivó en un municipio que desde hace años arrastra un conflicto agrario y de control territorial sin solución definitiva.
Los testimonios indicaron que los responsables elaboraron una “lista negra” con nombres de habitantes, lo que generó pánico entre familias que ya habían sido desplazadas por hechos similares. El recuerdo de 2021, cuando cientos de personas huyeron de Tila tras enfrentamientos armados, sigue fresco.
De acuerdo con la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, Chiapas ha concentrado más del 40 por ciento de los desplazamientos internos del país, y Tila figura entre los municipios con mayor recurrencia. A nivel estatal, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó mil 089 denuncias por amenazas y 186 por homicidio doloso durante 2023, un reflejo de la violencia que ha fracturado el tejido social en comunidades rurales e indígenas.
El contexto agrario también influyó. Según la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, más de 800 conflictos de tierras siguen abiertos en la entidad, muchos con presencia de grupos armados que operan sin control. En esa dinámica, las organizaciones comunitarias han exigido medidas de protección efectivas, puesto que la falta de patrullajes y la impunidad en la región mantienen en riesgo constante a cientos de familias.
Los pobladores responsabilizaron a quienes encabezan las amenazas y urgieron la presencia de las autoridades estatales y federales. La advertencia no solo pone en riesgo vidas humanas, sino también la estabilidad de toda la zona norte del estado, donde los episodios de violencia se repiten cada año con la misma impunidad. Sin respuesta institucional inmediata, el miedo en Tila podría transformarse una vez más en desplazamiento masivo.











































