La baja inserción laboral femenina mostró barreras estructurales y estereotipos de género
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Solo tres de cada 10 mujeres en Chiapas participan en el mercado laboral, un reflejo de las barreras estructurales que limitan su autonomía económica a pesar de que representan más de la mitad de la población estatal, con tres millones 123 mil 363 habitantes al cierre de 2025, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. De las dos millones 268 mil 18 mujeres en edad de trabajar, solo 711 mil 287 forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA), lo que sitúa la participación femenina muy por debajo del promedio nacional de 45 por ciento.
Aunque casi el 96.78 por ciento de las mujeres activas cuentan con algún empleo según el PEA, la baja participación general evidenció que la existencia de empleo no garantiza su incorporación. Factores como responsabilidades domésticas, estereotipos de género y limitaciones en capacitación profesional condicionan el acceso de la mujer a trabajos formales y bien remunerados.
El mercado laboral femenino mostró concentración en sectores específicos, con 577 mil 176 mujeres empleadas en servicios, lo que equivale al 83.84 por ciento de la población ocupada femenina, mientras que la industria y la agricultura apenas incluyen a 81 mil 636 y 27 mil 201 trabajadoras, de manera respectiva. Más de 363 mil mujeres desarrollan su trabajo en hogares y demuestran cómo las tareas de cuidado no remuneradas siguen absorbiendo gran parte de la fuerza laboral femenina.
La informalidad laboral agrava la desigualdad, dado que más del 76 por ciento de las mujeres ocupadas en Chiapas trabajan sin acceso a seguridad social ni prestaciones, según datos del Centro de Estudios de Información e Indicadores de la comarca. Esta situación limita la estabilidad económica y la capacidad de planificación a largo plazo, manteniendo a muchas mujeres en condiciones de precariedad y dependencia.
El panorama mostró que la baja participación femenina depende de políticas públicas orientadas a generar oportunidades formales, mejorar la capacitación profesional y eliminar los estereotipos de género que restringen la inclusión laboral. Que solo tres de cada 10 chiapanecas trabajen o busquen empleo evidenció la necesidad de medidas integrales que permitan aprovechar el potencial económico de más de la mitad de la población del estado.











































