El sufrimiento emocional se dispara en menores y la tecnología intenta sustituir el cuidado familiar
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La salud mental en Chiapas y en todo el territorio mexicano enfrenta una de sus crisis más silenciosas, profundas y desgarradoras de las últimas décadas, lejos de las antiguas creencias que catalogaban al sufrimiento emocional, depresión y ansiedad como afecciones exclusivas de la vida adulta, hoy son los niños y los adolescentes quienes se encuentran en la primera línea de riesgo. Las dinámicas de la vida moderna están provocando que los menores arrastren conflictos complejos desde el seno del hogar, detonando en conductas de riesgo a edades que antes parecían impensables.
Jesuita Velázquez Calderón, presidente de la Asociación de Psicólogos Unidos de México (Apume), ha lanzado una seria advertencia sobre el alarmante cambio demográfico en las estadísticas de conductas autodestructivas en el país, el panorama ha dado un giro drástico y preocupante en los últimos años.
“Considero que ahora sí estamos en graves problemas, porque antes se suicidaban más adultos mayores, después personas de 30 años en adelante, pero ahora ya vemos muchos intentos de suicidio de niños de siete, ocho y nueve años en México…”, explicó con preocupación el especialista.
Esta realidad ha provocado que las consultas de psicología infantil se encuentren saturadas por padres alarmados, sin embargo, paradójicamente, la misma falta de tiempo y las intensas jornadas laborales han empujado a muchas familias a buscar refugio en herramientas equivocadas, en lugar de atención profesional, las pantallas y algoritmos digitales están pretendiendo sustituir el diván clínico, convirtiendo peligrosamente a la Inteligencia Artificial (IA) en el nuevo “terapeuta” de cabecera de las juventudes.
La facilidad de acceso a herramientas como los chatbots de acompañamiento o modelos de lenguaje ha creado una falsa sensación de apoyo psicológico. Los menores recurren a la tecnología para desahogar problemáticas profundas como el cutting (autolesiones), buscando respuestas inmediatas en una pantalla ante la ausencia de un adulto de confianza.
Velázquez Calderón compartió el testimonio de un caso real que ilustra a la perfección este fenómeno y el grave riesgo que conlleva.
“Y tú le preguntas a un niño de 13 años que se corta, practica cutting y me lo llevan y el papá me comentaba: ‘no tenemos tiempo de llevarlo a terapia, pero nos dijeron que con el chat podía interactuar’… lo que pasa es que el chat te da respuestas que tú quieres… pero solo te dice algo, pero no te dice cómo hacerlo. Esa es la diferencia de llevarlo a terapia”.
El problema de la tecnología no radica únicamente en las respuestas automatizadas de la IA, sino en el tiempo de exposición, de acuerdo con el especialista de Apume, pasar más de media hora continua frente a una pantalla altera la salud mental de los menores.
A este aislamiento digital se suman amenazas latentes en plataformas de videojuegos interactivos y de mundos virtuales, como Roblox.
Estos espacios, populares entre la infancia, se han transformado en herramientas de manipulación para adultos que se hacen pasar por menores de edad para engancharlos y violentarlos, detonando nuevas patologías y traumas que ya están transformando los manuales de la psiquiatría a nivel global.
Detrás de la adicción a las pantallas, las redes sociales y el peligroso refugio en los chats de Inteligencia Artificial, existe una raíz estructural mucho más profunda: la ausencia y la profunda soledad que experimentan los niños dentro de sus propios hogares.
El abandono emocional y la falta de supervisión adecuada se han convertido en el caldo de cultivo idóneo para trastornos del desarrollo y traumas complejos.











































