El uso intensivo de pesticidas y la pérdida de vegetación mantienen bajo incertidumbre a miles de colmenas
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Gran parte de la producción alimentaria en Chiapas no se podría lograr sin el proceso de polinización ejecutado por las abejas, el cual es indispensable para que los grandes cultivos brinden sus frutos y la población pueda subsistir, sin embargo, los sectores apícolas de la entidad reportaron que el número de colmenas se ha reducido de manera significativa, con ello, la miel y las cosechas podrían sufrir una crisis por el uso indiscriminado de pesticidas.
La preocupación dejó de concentrarse en la producción de miel, debido a que la caída de polinizadores amenaza la cadena de alimentación básica de la comarca, lo que se traduciría a unos escases de recursos alimentarios, esto último desencadenaría una inflación y demanda inmediata de ciertas provisiones indispensables en la dieta del consumidor final.
Conforme a las cifras rescatadas por la Secretaría de Agricultura, la entidad superó las 120 mil colmenas que siguen en funcionamiento pleno, mismas que se encuentran dispersas en las regiones productivas más importantes de la entidad como lo es el Soconusco; entretanto se producen cinco mil toneladas de miel al año, producto que termina siendo la principal fuente de ingreso de familiares Urales, señaló el Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera.
La presión ambiental sobre las abejas aumentó conforme crecieron las actividades agrícolas intensivas y el uso de químicos en zonas productoras; la región posee más de 1.4 millones de hectáreas destinadas a cultivos agrícolas, de acuerdo con cifras oficiales, mientras la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad advirtió que cerca del 40 por ciento de las especies de polinizadores enfrentan algún nivel de riesgo derivado de pérdida de hábitat y contaminación ambiental.
La amenaza sobre las abejas preocupa a los sectores ambientales y agrícolas del Soconusco, quienes hicieron un llamado a las autoridades gubernamentales para invertir en programas de apoyo a apicultura y de control contra sustancias tóxicas que dañen el territorio de más de cuatro mil apicultores.











































