Representantes comunitarios denunciaron la falta de atención del ayuntamiento, mientras crece la inconformidad por obras detenidas
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Las promesas de campaña que realizó el actual presidente municipal de Villa Comaltitlán, Gerardo Pérez Gómez se disiparon en el olvido, así lo afirmaron los habitantes de la localidad, luego de experimentar una administración sumida en el abandono, sin ganas de escuchar a la gente que brindó su voto de confianza en pro del cambio, la prosperidad, el desarrollo y que hoy en día ha dejado claro que la relación entre Gobierno y ciudadanía es inexistente.
Lejos de tratarse de una molestia política, el reclamo ciudadano gira alrededor de necesidades que permanecen detenidas desde el inicio de la actual administración municipal; obras relacionadas con caminos, agua potable y atención comunitaria siguen siendo una deuda social, dadp que habitantes señalaron que cada visita al Palacio Municipal termina en evasivas por parte del secretario particular del edil, quien asegura que el alcalde se encuentra fuera del municipio.
El abandono que enfrentan los ciudadanos no solo ocurre en Villa Comaltitlán, es un sistema que se replica en otros municipios, puesto que datos oficiales aseguraron que el 29.7 por ciento de la población no cuenta con acceso a servicios básicos en sus hogares y otro porcentaje del 22.14 reportó que las familias chiapanecas enfrentan dificultades drásticas con el agua potable, drenaje y distribución de energía eléctrica.
La presión contra el ayuntamiento también creció entre productores del sector campesino, quienes acusaron abandono institucional frente a solicitudes relacionadas con infraestructura y desarrollo rural, debido a que Chiapas cuenta con más de 20 mil localidades rurales, condición que vuelve indispensable la presencia constante de las autoridades municipales para impulsar el campo y las actividades económicas que prevalezcan en la región.
Los ciudadanos han expresado altos índices de desaprobación contra el Gobierno de Gerardo Pérez Gómez, quien se niega al diálogo y al parecer radica más tiempo fuera de su demarcación territorial que dentro de ella, donde debería enfocarse en atender las demandas urgentes y la transparencia en su gestión.











































