La estrategia incorpora más de cinco mil unidades de transporte como punto de observación para identificar situaciones de riesgo
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Choferes del transporte público en la zona fronteriza de Chiapas comenzaron a ser incorporados como apoyo en la detección de posibles casos de explotación sexual infantil, una medida que busca aprovechar el contacto diario que tienen con miles de pasajeros en rutas donde el traslado de menores ocurre sin acompañamiento institucional constante.
En este esquema, los operadores recibirán capacitación a través de la llamada Tarjeta Azul para identificar señales de riesgo y reportar de inmediato cualquier situación sospechosa, iniciativa que será clave en la comarca al poseer 2.3 millones de niñas, niños y adolescente, que representan un sector etario vulnerable y que usan el transporte público para movilizarse entre comunidades, apuntó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
La cobertura del sistema, que supera las cinco mil unidades en circulación, permite que la estrategia alcance comunidades rurales donde el transporte público es el principal medio de movilidad, mientras que el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes ha identificado más de mil 200 localidades en la entidad con alta dispersión de población infantil, lo que dificulta la vigilancia directa de casos de riesgo.
Personal de la Fiscalía General del Estado ha señalado que el transporte es uno de los espacios donde pueden detectarse situaciones de vulnerabilidad, debido a que parte de las víctimas utiliza este medio durante su traslado, en un contexto donde la Secretaría de Salud estima que más de 1.6 millones de menores requieren entornos de protección reforzados por condiciones sociales y económicas.
La participación de transportistas, autoridades y organismos como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia busca reforzar la detección temprana de posibles casos desde la vida cotidiana, en una entidad donde la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha documentado que la dispersión de más de 12 mil localidades rurales complica la atención oportuna, lo que vuelve al transporte público un punto clave para la prevención.











































