El sector salud intensifica la vacunación ante el repunte de casos, altas temperaturas agravan cuadros clínicos en menores
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La entidad enfrenta actualmente una “doble amenaza”: una temporada de calor con registros que superan los 42 grados centígrados en regiones como la Frailesca y la Costa, y la reaparición de focos de contagio de sarampión que han obligado a desplegar brigadas de inmunización masiva en los 124 municipios del estado.
Desde la capital chiapaneca hasta las comunidades más remotas de la Selva Lacandona, enfermeras y promotores de salud han intensificado las jornadas de vacunación para aplicar las dosis de SRP (Sarampión, Rubéola y Parotiditis) y SR (Sarampión y Rubéola). El objetivo es alcanzar una cobertura del 95 por ciento antes de que termine el mes de mayo, cerrando las brechas de inmunidad que se agudizaron tras la pandemia.
“El calor no solo genera incomodidad, también es un factor que complica el diagnóstico. Los primeros síntomas del sarampión, como la fiebre alta y el malestar general, son fácilmente confundibles con un golpe de calor”, señalaron fuentes de la Secretaría de Salud estatal. Esta confusión puede retrasar el aislamiento necesario para frenar el virus, el cual es uno de los más contagiosos conocidos por la medicina.
El panorama clínico es preocupante. Los especialistas médicos advierten que un menor con sarampión enfermedad que de por sí debilita el sistema inmunológico es extremadamente vulnerable ante las temperaturas actuales. La combinación de fiebre interna por el virus y el calor ambiental extremo puede derivar en deshidratación severa, neumonía y, en casos críticos, encefalitis.
Los hospitales de segundo nivel en Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y San Cristóbal de las Casas han habilitado áreas de triaje respiratorio y exantemático para atender de manera separada a quienes presenten erupciones en la piel, evitando así brotes dentro de los mismos nosocomios.
A pesar de la gratuidad del biológico, las autoridades enfrentan el reto de los esquemas incompletos. En Chiapas, la movilidad de la población y el crecimiento de grupos que rechazan la vacunación han dejado flancos abiertos.
“La vacuna es segura y es la única herramienta real que tenemos. Un niño sin vacunar es un riesgo para toda su comunidad”*, enfatizaron brigadistas que recorren las colonias de la periferia de la capital.
Ante la contingencia, se insta a la ciudadanía a seguir tres ejes de protección.
Revisar la Cartilla Nacional de Salud: Verificar que los menores cuenten con sus dos dosis de vacuna.
Identificación de síntomas: Si hay fiebre, ojos rojos (conjuntivitis) y manchas pequeñas con centro blanco en la boca, acudir de inmediato a la unidad médica.
Hidratación constante: El uso de Vida Suero Oral es vital ante la presencia de fiebre en este clima.
Mientras las brigadas continúan su labor bajo el sol inclemente, el llamado de las autoridades es unánime: la salud pública es una responsabilidad compartida. La meta es evitar que el brote de sarampión se convierta en una crisis mayor que opaque los esfuerzos de recuperación social en el estado.
La vacuna SRP debe aplicarse a los 12 meses de edad y el refuerzo a los 18 meses (o seis años en esquemas anteriores). Las unidades de salud locales cuentan con abasto suficiente para este periodo de emergencia.











































