Es una emergencia silenciosa que expone la fragilidad de la infraestructura, falta de planes de mitigación y riesgo latente para más de cinco millones de habitantes
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
Mientras el termómetro oficial marcaba 43 grados Celsius en el municipio de Osumacinta y 42 en Chiapa de Corzo, la sensación térmica en gran parte del estado de Chiapas ha rozado los 45 grados, según testimonios ciudadanos y mediciones no oficiales. La entidad, tradicionalmente conocida por su exuberante vegetación y su clima húmedo, enfrenta una de las olas de calor más intensas de su historia reciente, con afectaciones que van desde la salud pública hasta la suspensión de actividades educativas y un aumento alarmante de incendios forestales y urbanos.
De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la comarca supera los 40 grados por ola de calor que impacta a todo el país, colocando a la entidad entre las más afectadas, sin embargo, la crisis no solo se mide en grados: es una emergencia silenciosa que expone la fragilidad de la infraestructura, la falta de planes de mitigación y el riesgo latente para más de cinco millones de habitantes.
El meteorólogo de la Conagua, Saúl Nucamendi Hernández, confirmó a este medio que el estado vive una de sus temporadas de estiaje más críticas. “Chiapas se encuentra dentro de los estados afectados por esta ola de calor. La temperatura máxima registrada el día de ayer fue de 43 grados en Osumacinta y de 42 en Chiapa de Corzo. Regiones como Valle Zoque, Frailesca y la Zona Metropolitana también han superado los 40 grados”, detalló.
No obstante, el especialista aclaró que, aunque en redes sociales se ha hablado de una sensación térmica cercana a los 50 grados, la Conagua solo registra temperaturas oficiales mediante termómetros. “La sensación térmica depende de varios factores como humedad y temperatura del aire, por lo que no se cuenta con un valor cuantitativo exacto”, explicó.
Hasta el cierre de esta edición, no existe un balance oficial sobre cuántas olas de calor han afectado al estado en lo que va del año, ni si las temperaturas actuales superan las de años anteriores. Nucamendi recordó que “hace dos o tres años los periodos de calor intenso fueron más constantes”, aunque reconoció que la intensidad actual es atípica.
PRONÓSTICO: LIGERO RESPIRO, PERO SIN TREGUA
El pronóstico del clima para las próximas horas, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), indica cielo nublado, temperaturas máximas de 37 grados y posibilidad de lluvia ligera, con viento moderado de hasta 16 kilómetros por hora. La mínima descenderá hasta los 19 grados. Se contempla una acumulación de lluvia cercana a un litro por metro cuadrado, aunque la probabilidad de precipitaciones se mantiene en cero por ciento.
Para las próximas 96 horas, Nucamendi Hernández adelantó un ligero descenso de temperatura debido a la interacción de una onda tropical que se desplazará sobre el océano Pacífico. “Esto aumentará la nubosidad en el estado, repercutiendo en el descenso de temperaturas entre miércoles y viernes, sin embargo, el ambiente continuará muy caluroso”, advirtió, debido a que aún prevalece la temporada de estiaje, pese al inicio oficial de la temporada de lluvias.
INFRAESTRUCTURA ESCOLAR EN JAQUE: MÁS DEL 70 POR CIENTO DE LAS AULAS SIN VENTILACIÓN
Mientras los termómetros superan los 40 grados, la realidad dentro de las escuelas chiapanecas es desoladora. De acuerdo con datos de la Secretaría de Educación del estado, más del 70 por ciento de las escuelas no cuentan con aires acondicionados, ventiladores o domos en sus patios. “Las aulas necesitan estar climatizadas, pero la inmensa mayoría no tiene. Más del 70 por ciento”, denunció un docente que pidió reservar su identidad.
Esta situación salió a la luz recientemente cuando la Secretaría de Educación Pública (SEP) propuso adelantar el fin del ciclo escolar 2025-2026, argumentando el inicio del Mundial de Futbol y, sobre todo, las altas temperaturas. Aunque finalmente la SEP determinó continuar con el calendario oficial hasta julio, dejó abierta la posibilidad de que cada institución ajuste sus fechas “ante circunstancias extraordinarias”.
La decisión generó un intenso debate. Mientras algunos padres de familia avalaron el adelanto, “hubiera preferido que el ciclo terminara antes, porque ahorita con tanta festividad van dos horas, regresan y nos hacen carrerear; cuando van a la escuela sí hay más gasto”, otros se opusieron tajantemente: “Da lo mismo porque tanto en casa como afuera el clima está insoportable. Que termine normal no nos afectaría, los niños se aislarían mucho en casa”.
Los maestros, por su parte, ven una intencionalidad política. “El Gobierno federal está tratando de frenar las movilizaciones magisteriales. No quieren que haya ninguna bulla para que todos vean el mundial”, señaló un dirigente sindical. Por ello, no han descartado un paro de 72 horas programado para el 1 de junio, además de múltiples movilizaciones durante el Mundial.
INCENDIOS: EL OTRO FRENTE DE LA EMERGENCIA
Las altas temperaturas y las condiciones de viento han convertido al estado en un polvorín. Solo en la cabecera municipal de Tuxtla Gutiérrez, personal de Protección Civil atendió tres incendios en un solo día: el primero en el callejón del Panteón de Dolores; el segundo en la colonia Bonampak, y el tercero sobre el libramiento sur poniente, cerca de un restaurante.
Gracias a la rápida intervención, las llamas fueron controladas antes de alcanzar viviendas o comercios, sin embargo, las autoridades reiteraron el llamado a la población para evitar quemas de basura o el uso irresponsable del fuego en terrenos baldíos. “Durante esta temporada, las condiciones climáticas favorecen la rápida propagación del fuego. La prevención y colaboración ciudadana son fundamentales”, advirtió Protección Civil.
Entre enero y mayo de este año, Chiapas ha registrado más de 800 incendios, según datos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), afectando miles de hectáreas de bosques y zonas agrícolas.
Especialistas del sector salud y protección civil han emitido una serie de recomendaciones ante la ola de calor:
1. Hidratación constante: Beber agua potable, incluso sin sed, y evitar bebidas azucaradas o alcohólicas.
2. Evitar la exposición al sol entre las 11:00 y las 16:00 horas, periodo de mayor radiación.
3. Usar ropa ligera, de colores claros, sombrero o sombrilla y protector solar con factor mínimo de 30.
4. No dejar personas o mascotas dentro de vehículos estacionados, dado que la temperatura interior puede superar los 50 grados en minutos.
5. Prestar especial atención a menores de edad, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, quienes son más vulnerables a golpes de calor.
6. Reportar cualquier incendio al 911 y evitar quemas agrícolas o de basura.
7. En escuelas, se recomienda ajustar horarios de clases, permitir pausas para hidratación y, en la medida de lo posible, instalar domos o sistemas de ventilación básicos.
Las autoridades sanitarias recordaron que los síntomas de un golpe de calor incluyen piel caliente y seca, confusión, mareos, pulso rápido y pérdida del conocimiento. Ante cualquier signo, se debe acudir de inmediato a la unidad médica más cercana.
AFECTACIONES SECTORIALES: SALUD, AGRICULTURA Y ENERGÍA
El calor extremo ya está cobrando factura en varios frentes:
-Salud: El sector salud estatal reportó un incremento del 40 por ciento en atenciones por deshidratación y golpe de calor en la última semana. Al menos dos muertes están bajo investigación por posible relación con las altas temperaturas.
-Agricultura: Productores de maíz, café y hortalizas en regiones como la Frailesca y el Soconusco han reportado pérdidas parciales por sequía y estrés hídrico. La caída en la producción podría afectar los precios de la canasta básica en las próximas semanas.
-Energía: La Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha reportado un aumento récord en la demanda de energía eléctrica, con cortes intermitentes en Tuxtla, Tapachula y San Cristóbal debido a la saturación de transformadores.
Chiapas vive una crisis climática que no es un fenómeno aislado, sino un reflejo de un problema global que golpea con mayor dureza a las regiones más vulnerables. La falta de infraestructura escolar, la insuficiencia de planes de contingencia y la nula preparación del sistema de salud para atender una ola de calor de esta magnitud exponen a la población a riesgos evitables.
Mientras el Gobierno estatal y federal se debaten entre ajustes de calendario escolar y movilizaciones sindicales, los termómetros siguen subiendo. La pregunta no es si vendrá otra ola de calor, sino cuándo y con qué intensidad. Y, sobre todo, si esta vez estaremos preparados.




















































