No solo es un bastión de la conservación de los ecosistemas tropicales, sino que hoy se consolida como un destino de talla internacional para el turismo ornitológico
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
En el corazón del norte de Chiapas, donde la neblina abraza los acantilados y el río La Venta se abre paso entre laberintos de piedra caliza, se encuentra un territorio que late con una de las diversidades biológicas más impresionantes de México. La Reserva de la Biosfera Selva El Ocote, administrada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), no solo es un bastión de la conservación de los ecosistemas tropicales, sino que hoy se consolida como un destino de talla internacional para el aviturismo, atrayendo a científicos, fotógrafos y viajeros de todos los continentes.
Con una extensión que supera las 48 mil hectáreas, esta área natural protegida, declarada Reserva de la Biosfera en 2006 y reconocida como sitio Ramsar por la importancia de sus humedales, resguarda un mosaico de selvas altas perennifolias, bosques de pino-encino, cuerpos de agua subterráneos y el imponente Cañón del Río La Venta, uno de los sistemas de grutas y simas más espectaculares del continente. Pero lo que realmente ha puesto a El Ocote en la mira mundial son sus cielos, sus copas de árbol y cada rincón desde donde emanan trinos, cantos y vuelos que desafían la imaginación.
UN NÚMERO QUE ASOMBRA: 477 ESPECIES DE AVES
De acuerdo con los registros oficiales de la CONANP y los monitoreos biológicos realizados en la zona, la reserva alberga más del 68 por ciento de todas las especies de aves registradas en todo el estado de Chiapas, esto se traduce en un número extraordinario: 477 variedades de aves conviven en este paraíso selvático, cifra que representa casi la mitad de las más de mil 100 especies que habitan en todo México, país que ocupa el quinto lugar mundial en riqueza ornitológica.
Para ponerlo en perspectiva, El Ocote concentra una densidad de especies por kilómetro cuadrado que rivaliza con los mejores hotspots de aves del planeta, como los Andes colombianos o la Amazonía peruana, esta prodigiosa cantidad obedece a la posición geográfica de la reserva, ubicada en el Istmo de Tehuantepec, una zona de transición entre las provincias bióticas del norte y Centroamérica, lo que genera un crisol de especies neotropicales y neárticas, tanto residentes como migratorias.
EL CUEVERO DE NAVA: EL TESORO ENDÉMICO QUE SOLO VIVE AQUÍ
Entre la infinidad de plumas que adornan la selva, hay una que concentra la atención mundial: el cuevero de Nava (Cave-dwelling swiftlet o Aerodramus sp., según clasificaciones regionales), se trata de un ave endémica de la región zoque de Chiapas y, en particular, de los sistemas kársticos de El Ocote; lo que la hace única es su dependencia absoluta de las cuevas profundas y los túneles subterráneos del cañón para anidar y dormir, un comportamiento que solo puede observarse en libertad dentro de los límites de esta reserva.
La directora de la reserva, María Odetta Cervantes Bieletto, explicó durante una reciente jornada de divulgación que “la presencia del cuevero de Nava ha sido un parteaguas para el aviturismo científico, no existe ningún otro lugar en el mundo donde se pueda ver y fotografiar a esta especie en su ambiente natural, sin perturbación, esto ha despertado el interés de ornitólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México, de Cornell Lab of Ornithology en Estados Unidos, y de asociaciones europeas de observación de aves raras”.
Para los observadores de aves (birdwatchers), sumar al cuevero de Nava a su “lista de vida” es un privilegio reservado a unos cuantos, puesto que no solo hay que viajar hasta la selva, sino contar con guías especializados y permisos de ingreso a las zonas de cuevas donde esta pequeña ave de vuelo veloz construye sus nidos con saliva y musgos.
RAPACES DE OTRO NIVEL: ÁGUILAS QUE DESAFÍAN LA EXTINCIÓN
Pero la riqueza de El Ocote no se limita a endemismos, sus cielos son surcados por algunas de las aves rapaces más majestuosas y raras del continente americano, entre los registros más recientes obtenidos por la CONANP y colectivos de monitoreo independiente, destacan:
-El águila elegante (Spizaetus ornatus), una de las rapaces neotropicales más bellamente coloridas, con su cresta negra y pecho anaranjado, cuya población ha disminuido drásticamente por pérdida de hábitat.
-El águila tirana (Spizaetus tyrannus), también conocida como águila negra y blanca, de hábitos sigilosos y difícil de avistar incluso en zonas prístinas.
-El zopilote rey (Sarcoramphus papa), con su llamativo plumaje blanco y negro y cabeza multicolor, es un carroñero de gran tamaño que cumple funciones sanitarias esenciales en la selva.
-El águila arpía (Harpia harpyja), la rapaz más poderosa del hemisferio occidental, que puede cazar monos y perezosos. Avistarla es un evento casi mítico, dado querequiere de grandes extensiones de selva madura, y El Ocote es uno de los últimos refugios en Chiapas donde aún se le reporta.
-El águila albinegra (Spizaetus melanoleucus), extremadamente rara y con una distribución muy fragmentada; cada registro en la reserva es considerado un dato de importancia global para su conservación.
La presencia de estas águilas indica un ecosistema saludable, con cadena trófica completa y baja perturbación humana. María Odetta Cervantes Bieletto subrayó que “no es raro que expediciones fotográficas provenientes de Japón, Alemania o Sudáfrica permanezcan hasta dos semanas en la reserva con la única esperanza de obtener una sola imagen del águila arpía. Eso habla del prestigio internacional que ha ganado El Ocote”.
EL FESTIVAL CHIAPAS BIRDING: UNA VENTANA AL MUNDO
Gran parte del creciente reconocimiento mundial se debe al Festival Chiapas Birding, un evento anual que ha logrado colocar al estado en el mapa del turismo de naturaleza. Este festival, que reúne a guías especializados, biólogos, fotógrafos de vida silvestre y cientos de observadores aficionados y profesionales, ha tenido en la Selva El Ocote su escenario principal durante múltiples ediciones.
Cervantes Bieletto destacó que “eventos como el festival Chiapas Birding han sido fundamentales para proyectar al mundo la biodiversidad única de esta región administrada por la CONANP”. Gracias a estas actividades, se han establecido circuitos de aviturismo comunitario en las localidades aledañas como Raudales, La Venta y Nuevo Guerrero, donde los propios ejidatarios y guías locales han sido capacitados para identificar especies, manejar binoculares y telescopios terrestres, así como para ofrecer hospedaje ecológico y gastronomía regional.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Turismo de Chiapas, el aviturismo ha crecido un 300 por ciento en los últimos cinco años en la región de El Ocote, generando una derrama económica que beneficia directamente a más de 20 comunidades. “Antes la gente veía las aves como algo ornamental o sin valor; hoy saben que un turista que viene a ver al cuevero de Nava paga por guía, por comida, por artesanías y por hospedaje, esa es la economía de la conservación”, comentó un guía local certificado por la CONANP.
MÁS QUE AVES: UN LABORATORIO VIVIENTE DE ECOSISTEMAS
Aunque las aves son las estrellas mediáticas, la Reserva de la Biosfera Selva El Ocote es un tesoro integral de biodiversidad. Protege más de 900 especies de plantas vasculares, 70 de mamíferos (entre ellos jaguar, ocelote, tapir y mono saraguato), 60 de reptiles y anfibios, y cientos de especies de insectos, muchas aún sin describir por la ciencia, pero su característica más geológica y ecológica excepcional es el Cañón del Río La Venta, un sistema de origen kárstico de más de 25 kilómetros de longitud, donde el río corre encajonado entre paredes de hasta 300 metros de altura, formando rápidos, cascadas subterráneas y sumideros que conectan con ríos subterráneos aún inexplorados.
Esta topografía cavernosa es precisamente la que permite la existencia de especies troglofílicas como el cuevero de Nava y murciélagos endémicos, además, la reserva es uno de los sitios más importantes de Mesoamérica para la espeleología, con simas de más de 400 metros de profundidad.
CONSERVACIÓN Y RETOS: EL EQUILIBRIO ENTRE TURISMO Y PROTECCIÓN
El nombramiento como Reserva de la Biosfera (categoría de la UNESCO dentro del programa Hombre y Biosfera, MaB) implica un modelo de gestión que busca armonizar la conservación de los ecosistemas con el desarrollo sostenible de las comunidades humanas. En El Ocote, la CONANP ha implementado un programa de visitantes con capacidad de carga diaria, senderos señalizados, y zonas de uso restringido para anidación de rapaces y cuevas sensibles.
Sin embargo, los retos persisten, la presión por actividades ilegales como la tala clandestina, el desmonte para ganadería extensiva y, en menor medida, el tráfico de fauna, son amenazas que requieren vigilancia constante. La directora Cervantes Bieletto informó que se han intensificado los patrullajes conjuntos con la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) para blindar el corazón de la reserva.
Asimismo, la CONANP ha promovido programas de monitoreo participativo donde los propios pobladores registran avistamientos de aves rapaces y mamíferos mediante cámaras trampa. “Hoy hay más de 50 comunitarios capacitados como monitores biológicos; ellos son los primeros defensores del territorio”, señaló la directora.
UN FUTURO COMO POLO INTERNACIONAL DEL AVITURISMO
Con todos estos elementos, la Reserva de la Biosfera Selva El Ocote se posiciona no solo como un área natural protegida más de Chiapas, sino como el epicentro del aviturismo mexicano y un destino imperdible para cualquier amante de la naturaleza. Las cifras hablan por sí solas: 477 especies, 68 por ciento de la avifauna de Chiapas, una endemia exclusiva y rapaces que en otros lugares ya son leyenda.
El próximo paso, de acuerdo con la CONANP y la directora María Odetta Cervantes Bieletto, es consolidar la certificación internacional como “Important Bird and Biodiversity Area” (IBA) de nivel global, así como buscar la inclusión en la red de destinos de observación de aves de BirdLife International. Además, se planea la construcción de un centro de interpretación ornitológica en la comunidad de Raudales, con miradores estratégicos y un jardín de plantas nativas atrayentes de colibríes, tangaras y trogones.
Mientras tanto, los guías locales afinan sus telescopios, las familias abren sus cabañas y los senderos se mantienen abiertos para recibir a aquellos viajeros que entienden que el mejor lujo del siglo XXI es un encuentro genuino con la vida silvestre.
El Ocote ya no es un secreto para los ornitólogos, es, simplemente, la catedral de las aves de Chiapas, y sus puertas están abiertas al mundo, siempre que el mundo sepa entrar con respeto, con silencio y con los binoculares listos.




















































